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Espacio de publicación, información y participación de las FUERZAS VIVAS DE VALLE VIEJO - CATAMARCA – ARGENTINA Único espacio de Valle Viejo que te da su opinión, crítica y propuestas sobre la realidad departamental.
miércoles, 27 de abril de 2011
Ley de Glaciares en peligro
Un drama nacional
Santiago Kovadloff
Para LA NACION/
No faltan entre nosotros los políticos opositores persuadidos de que encarnan principios republicanos y democráticos que no encuentran eco en la sociedad. Creen que la gente estaría enferma de incultura, oportunismo, confusión, violencia y desaliento. Sin recursos cívicos ni adecuada sensibilidad, esta sociedad -dicen- es incapaz de advertir lo que ellos representan.
Además de presuntuoso, el planteo parece estéril, debido a que invierte las responsabilidades que caben a cada uno de los términos de esa relación entre dirigentes y comunidad.
Si hay políticos que no consiguen despertar el interés de la gente en la proporción que ellos desean es porque, en realidad, no saben cómo hacerlo o no tienen con qué. De ningún modo la gente es incapaz de darse cuenta de lo que significan esos dirigentes, como si de geniales artistas se tratara y a los que el vulgo no supiera reconocer.
Deberían aprender, esos políticos de la oposición, la lección impartida por el Gobierno. El Gobierno ha sabido construir un discurso verosímil para buena parte de la sociedad. Supo hacerse oír y ha llegado a ser representativo. De nada hubieran servido sus abultados caudales de dinero sin esa habilidad. Y ella consiste, como es evidente, en haber podido volcar a su favor esa extendida frustración social tenazmente acuñada por los desaciertos, las arbitrariedades y las reiteradas estafas cometidas contra el país por quienes, en las tres últimas décadas, no han sabido infundirle credibilidad a la democracia recuperada.
El oficialismo no ha hecho otra cosa que recoger con extrema habilidad la siembra de ese hondo desencanto colectivo. Administrando el desengaño y el resentimiento, supo convertirlos, allí donde prendió su prédica, en un fervor militante y polimorfo. La administración kirchnerista preserva y amplía en su provecho esa fractura social que ella no produjo, pero que contribuyó y contribuye a profundizar. De hecho, nadie puede acusarla de haber dado origen a la fragilidad institucional de la Argentina, al espesor mafioso de muchas de sus corporaciones, al incumplimiento de la ley, al derrumbe de los partidos políticos, a la incautación impune de los módicos ahorros bancarios de tanta gente ni al pavoroso repliegue de la educación pública en consonancia con el auge del narcotráfico. Pero lo que sí tuvo lugar con esa administración fue la fulgurante capitalización del descontento colectivo por parte de un gobernante singularmente astuto y decidido a ensanchar su módico protagonismo provinciano al precio que fuere. Nadie sino Néstor Kirchner supo concebir, después de Perón y Alfonsín, la frustración colectiva como recurso propicio para la construcción de poder político. ¿Cambios estructurales? Ninguno sobrevino desde entonces. La pobreza sigue invicta pero asistida. La desocupación, malamente compensada por el paternalismo estatal. El tráfico de drogas, intocado. La inseguridad, intacta. La inflación, desatada. La policía, inmersa en la corrupción. Y 700.000 jóvenes arrinconados en la ignorancia y la falta de empleo, mientras la ley vocifera su demanda sin encontrar en el Gobierno otra cosa que oídos sordos.
La frustración reiterada lleva al resentimiento y éste no pide sino venganza, pues descree de la Justicia. El oficialismo no aspira a revertir el descrédito de la democracia republicana. Su propósito es instrumentarlo. Y lo sabe hacer. Su palabra da en el blanco de las polarizaciones elementales en las que se complace toda sociedad desencantada. El Gobierno ceba el resentimiento, lo alienta y le da sustento. Ha descubierto cómo potenciar a su favor la desilusión, los agravios y la amargura desatados por los demagogos de la democracia que lo precedieron en el poder. La eficacia evidenciada para lograrlo prueba su talento. En esa estrategia sin escrúpulos consiste su arte. Nadie ha conseguido configurar, como lo ha hecho el oficialismo en sus dos gestiones, un discurso tan preciso para ganar el apoyo progresivo de buena parte de la mitad más dañada de una totalidad partida. El Gobierno ha rentado su padecimiento. Ha encauzado hacia su molino las aguas del escepticismo que el abuso precedente del orden constitucional terminó inspirando en tanta gente. Ha compensado con sentimentalismo, clientelismo, maniqueísmo y mitología un formidable vacío de identidad.
Y del otro lado ¿qué? Del otro lado, los que se dicen capaces de restañar la democracia vilipendiada. No todos ellos provienen del despedazamiento de los partidos. Pero todos acusan, muy a su pesar, los efectos de ese despedazamiento. Invocan la necesidad de recuperar lo perdido: el respeto por una Constitución burlada, la dignidad de las instituciones que hoy sobreviven anémicas, la equidad social asentada en el desarrollo y la educación. Conforman, estos políticos, las partes desgajadas de una estructura ausente. Reivindican, en todo lo que emprenden, el valor de una unidad de la que no son expresión. Y eso para desesperación de quienes quisieran confiar en ellos. Es que no han sabido transformar, al menos hasta hoy, el relato de nuestras desgracias en un discurso unánime y esperanzador. No son persuasivos, son sintomáticos de aquello mismo que aseguran combatir: el monólogo, la fragmentación, el caudillismo, la vocación principesca.
El discurso oficial supo ubicarse en el centro de la escena. Y se valió para ello del desapego a la democracia republicana generado por la perversión impuesta al sistema a lo largo de los años en que se pasó de la extrema expectativa en sus virtudes a la desilusión radicalizada. El discurso opositor, en cambio, atomizado en incontables voces que se disputan un rol estelar, no ha sabido vertebrar la disconformidad mayoritaria con el kirchnerismo. Una disconformidad que ya se ha pronunciado en las elecciones legislativas en el año 2009 y que sigue luchando contra el desaliento, a la espera de una respuesta convincente por parte de una dirigencia opaca. Pero esa inoperancia no es hija del aire. Hunde sus raíces en la historia argentina. Los Kirchner optaron por rentabilizar en provecho propio la decadencia de la República. La tendencia opuesta, esa que busca remontar la cuesta del deterioro, deberá poner en juego recursos culturales, lucidez política y habilidades retóricas que, hasta ahora, brillan por su ausencia.
No corresponde, pues, ver en el proceder del Gobierno sino la consumación de un persistente desprecio por la ley y las instituciones ya vivo y cultivado con ahínco en la primera mitad del siglo pasado. Incumplida la transición del autoritarismo a la democracia, iniciada a fines de 1983, el kirchnerismo representa en buena medida el desenlace previsible de tanto desatino previo. Javier González Fraga lo ha señalado bien: "Los Kirchner lograron apoderarse de las reivindicaciones de los débiles y atropellados de los últimos cuarenta años. Frente a eso, la racionalidad cumple un papel muy acotado". Tan acotado, se diría, que aún está lejos de caracterizar las conductas indispensables que se le reclaman a la oposición y que conforman la base de las expectativas de un amplísimo sector social que golpea a sus puertas sin ser atendido todavía.
No estamos, por cierto, en la Grecia antigua. Entre nosotros, la historia no está condicionada por el destino. Pero sí lo está por la mayor o menor aptitud para aprender de los propios desaciertos. ¿Habrá aún quienes lo adviertan a tiempo?
© La Nacion
martes, 26 de abril de 2011
A las 20 hs se levanta el paro petrolero
En el Salón de Juventud Unida de Pico Truncado, se convoco a una conferencia de prensa donde los delegados eligieron tres representantes para explicar a los presentes cual era la postura luego de las declaraciones del interventor y el gobernador Peralta en Cañadón Seco.
Marcelo García delegado de Schlumberger y vocero de Caleta Olivia, Arriola por parte de Pico Truncado y Angel Vargas vocero de Las Heras, junto al cuerpo de delegados dieron anuncio a la decisión de levantar la medida de fuerza anunciando: “El cuerpo de Delegados dispuso que el paro se levanta a partir de las 20,00hs., con información de cada delegado a su base. El cuerpo de delegados ha visto todas las actas, estamos de acuerdo con lo logrado y a la vez le hacemos un tirón de orejas al nuevo interventor, que nosotros como cuerpo de delegados nos merecemos un respeto, lo cual vemos muy mal que no haya tenido la sabiduría de reunirse con nosotros antes de salir a una conferencia de prensa donde solo se ha visto política, le queremos aclarar a nuestros compañeros que esto no es política, desde un principio siempre lo dijimos, esta gremiales una lucha gremial por el derecho de los trabajadores, y le hacemos un agradecimiento a todos los afiliados que nos han acompañados en esta lucha”. Para finalizar uno de los delegados voceros mientras comenzaba la ovación de los presentes manifestó: “Lo que queremos hacer todos los delegados es elevarle a cada uno de nuestros compañeros todo lo que se ha firmado. Quiero hacer mención también que el cuerpo de delegados jamás quiso sacar a esta comisión, y los hacemos responsables a ellos mismos de haber perdido su trabajo”. En ese momento convocaron automáticamente tras las voces de los asistentes se auto convocaron a una caravana por las calles de la ciudad. La caravana tuvo un paso frente a la sede del sindicato, donde se encontraban los partidarios de Segovia que rechazan la intervención del gremio, afortunadamente la gente del sindicato y los que festejaban en las calles, solo se cruzaron miradas desafiantes y el tema no paso a mayores.(Fuente Imagen y Noticias)
lunes, 25 de abril de 2011
MODELO NACIONAL Y POPULAR?
Hasta donde llegará el "Pac-Man"? Superaría ya los U$S 300 millones el colosal imperio de Alperovich
Viernes 22 de Abril de 2011 21:17:25 | Escribe Tomás Luciani. Los tucumanos observan indignados, pero todavía pasivamente, como la fortuna personal del gobernador no deja de multiplicarse. Los negocios conexos con el clan Rojkés. La nueva Legislatura.
El gobernador José Alperovich controla un imperio colosal de propiedades y empresas que está a la vista de todos los tucumanos, y que no deja de crecer día tras día desde 1999, cuando aterrizó en la Casa de Gobierno de la mano de Julio Miranda.
Por toda la provincia se ven proliferar los nuevos emprendimientos edilicios del clan Alperovich-Rojkés, mientras que múltiples sociedades que responden al poder siguen invirtiendo en campos en provincias vecinas, participación en los call-centers pagados por el gobierno, medios de comunicación que logran millonarios ingresos de publicidad oficial, propiedades (cuyos dueños previamente reciben aprietes de todo tipo, para vender barato), empresas turísticas, ostentosos vehículos, locales comerciales, galerías, etc.
Mientras el peronismo dirime a los tiros su cercanía con el dueño de la provincia, y ante la indignación (todavía silenciosa) de miles de tucumanos, custodiado por decenas de guardaespaldas, Alperovich todos los días reparte contratos y negocios jugosos entre los integrantes de su círculo.
La impunidad es absoluta. La Justicia está controlada en su punto más alto por ex colaboradores de Alperovich, y ya no garantiza los derechos de quienes se oponen al jefe. Los demás organismos de control también han sido copados por empleados del poder.
La Legislatura ha sido convertida en un deshonroso apéndice del Ejecutivo. Todo se maneja allí con dinero, bajo la batuta del político más ladrón de Tucumán (viene robando sin tomarse descanso desde 1983, bajo múltiples cargos y siglas políticas). El personaje fue puesto allí para ocuparse de no dejar rastros en la recolección y distribución del metálico.
Pronto, se darán el lujo de inaugurar con bombos y platillos el nuevo edificio legislativo: el negociado más grande, a través de una adjudicación directa que costará 150 millones de pesos. Casi 30 millones ya fueron directamente al bolsillo del mandamás. "Será un monumento a la democracia", afirmó Alperovich sin ruborizarse.
“En tres o cuatro años voy a hacer el triple de la plata que vos tardaste tres décadas en conseguir”, había sido el pronóstico del gobernador recién electo a su progenitor. Ya consiguió su objetivo, y ahora tendrá pensado vivir 400 o 500 años más para poder gastar una parte de su fortuna.
A los pocos días de ganar las elecciones de 2003, Alperovich expresó a los periodistas: “Yo llego sin compromisos. Vengo a jugar fuerte, no vengo a joder. También sé cómo usar mi poder. Que nadie me venga a apretar porque se acabó la joda. Tipo que meta la mano en la lata va a ir preso. No voy a tirar 30 años de la empresa de mi viejo en esta provincia. Yo vivo acá, no tengo casa en Buenos Aires ni negocios en Miami”.
Hoy, la fortuna personal del mandatario –según la estimación de un empresario top de Tucumán, que conoce casi todos los negocios de la familia Alperovich- supera los 300 millones de dólares.
Un imperio que está a la vista de los pacientes tucumanos, con un crecimiento explosivo desde que Alperovich entró en la Casa de Gobierno, y que dará para vivir gratis a varias generaciones, aunque no se sabe si en los próximos años los dueños de los apellidos del poder podrán caminar tranquilos por la calle.
Concesionarias de autos, camiones y maquinarias agrícolas; empresas constructoras, inmobiliarias, emisoras de radio como LV12 y FM Regional, campos con soja y ganado (especialmente en Salta y Santiago del Estero), exportadoras de carbón vegetal y otros recursos no renovables de la provincia y la región, participación en call centers subsidiados por el Gobierno, centenares de casas y locales comerciales, acciones en empresas de servicios que cobran del Estado provincial, productoras de programas de TV (como el que conduce su cuñado en Canal 8) e Internet, agencias de publicidad, fundaciones ideales para utilizar como cobertura de otros negocios, hoteles, inversiones crecientes en Miami y Punta del Este (otro de sus cuñados viaja continuamente para adquirir propiedades), etc.
Buena parte de la colosal fortuna en apariencia está a cargo de familiares -con muchos de los cuales ha superado fuertes distanciamientos, en pos de seguir haciendo negocios conjuntos-, amigos (como el caso de un ministro, quien quedó “en la lona” luego de prestar su nombre para un crédito de la Caja Popular de Ahorros hace una década), y testaferros, sobre los que “José” ejerce un control implacable.
“No se le escapa ni un peso”, sostienen los que lo conocen. “Y siempre quiere agarrar todo. Antes de que se separase comercialmente de su padre y de su hermano, en la concesionaria le decían el Pac-Man, porque se quedaba con todo lo que encontraba a su paso.”
Por toda la provincia se ven proliferar los nuevos emprendimientos edilicios del clan Alperovich-Rojkés, mientras que múltiples sociedades que responden al poder siguen invirtiendo en campos en provincias vecinas, participación en los call-centers pagados por el gobierno, medios de comunicación que logran millonarios ingresos de publicidad oficial, propiedades (cuyos dueños previamente reciben aprietes de todo tipo, para vender barato), empresas turísticas, ostentosos vehículos, locales comerciales, galerías, etc.
Mientras el peronismo dirime a los tiros su cercanía con el dueño de la provincia, y ante la indignación (todavía silenciosa) de miles de tucumanos, custodiado por decenas de guardaespaldas, Alperovich todos los días reparte contratos y negocios jugosos entre los integrantes de su círculo.
La impunidad es absoluta. La Justicia está controlada en su punto más alto por ex colaboradores de Alperovich, y ya no garantiza los derechos de quienes se oponen al jefe. Los demás organismos de control también han sido copados por empleados del poder.
La Legislatura ha sido convertida en un deshonroso apéndice del Ejecutivo. Todo se maneja allí con dinero, bajo la batuta del político más ladrón de Tucumán (viene robando sin tomarse descanso desde 1983, bajo múltiples cargos y siglas políticas). El personaje fue puesto allí para ocuparse de no dejar rastros en la recolección y distribución del metálico.
Pronto, se darán el lujo de inaugurar con bombos y platillos el nuevo edificio legislativo: el negociado más grande, a través de una adjudicación directa que costará 150 millones de pesos. Casi 30 millones ya fueron directamente al bolsillo del mandamás. "Será un monumento a la democracia", afirmó Alperovich sin ruborizarse.
“En tres o cuatro años voy a hacer el triple de la plata que vos tardaste tres décadas en conseguir”, había sido el pronóstico del gobernador recién electo a su progenitor. Ya consiguió su objetivo, y ahora tendrá pensado vivir 400 o 500 años más para poder gastar una parte de su fortuna.
A los pocos días de ganar las elecciones de 2003, Alperovich expresó a los periodistas: “Yo llego sin compromisos. Vengo a jugar fuerte, no vengo a joder. También sé cómo usar mi poder. Que nadie me venga a apretar porque se acabó la joda. Tipo que meta la mano en la lata va a ir preso. No voy a tirar 30 años de la empresa de mi viejo en esta provincia. Yo vivo acá, no tengo casa en Buenos Aires ni negocios en Miami”.
Hoy, la fortuna personal del mandatario –según la estimación de un empresario top de Tucumán, que conoce casi todos los negocios de la familia Alperovich- supera los 300 millones de dólares.
Un imperio que está a la vista de los pacientes tucumanos, con un crecimiento explosivo desde que Alperovich entró en la Casa de Gobierno, y que dará para vivir gratis a varias generaciones, aunque no se sabe si en los próximos años los dueños de los apellidos del poder podrán caminar tranquilos por la calle.
Concesionarias de autos, camiones y maquinarias agrícolas; empresas constructoras, inmobiliarias, emisoras de radio como LV12 y FM Regional, campos con soja y ganado (especialmente en Salta y Santiago del Estero), exportadoras de carbón vegetal y otros recursos no renovables de la provincia y la región, participación en call centers subsidiados por el Gobierno, centenares de casas y locales comerciales, acciones en empresas de servicios que cobran del Estado provincial, productoras de programas de TV (como el que conduce su cuñado en Canal 8) e Internet, agencias de publicidad, fundaciones ideales para utilizar como cobertura de otros negocios, hoteles, inversiones crecientes en Miami y Punta del Este (otro de sus cuñados viaja continuamente para adquirir propiedades), etc.
Buena parte de la colosal fortuna en apariencia está a cargo de familiares -con muchos de los cuales ha superado fuertes distanciamientos, en pos de seguir haciendo negocios conjuntos-, amigos (como el caso de un ministro, quien quedó “en la lona” luego de prestar su nombre para un crédito de la Caja Popular de Ahorros hace una década), y testaferros, sobre los que “José” ejerce un control implacable.
“No se le escapa ni un peso”, sostienen los que lo conocen. “Y siempre quiere agarrar todo. Antes de que se separase comercialmente de su padre y de su hermano, en la concesionaria le decían el Pac-Man, porque se quedaba con todo lo que encontraba a su paso.”
¿Hasta dónde llegará el Pac-Man?
domingo, 24 de abril de 2011
Aerolíneas, a $ 253.000 por hora
Diego Cabot
LA NACION
LA NACION
Con amigos así, pues no son necesarios enemigos, podría haber pensado Axel Kicillof, el economista estrella de La Cámpora que desató la polémica en Techint cuando el Estado quiso sentarlo como director en Siderar, una de las compañías del grupo empresario. ¿Cuándo? El 15 de abril, cuando el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, habló de las virtudes del economista. Dijo, además, que Kicillof es el autor del plan de negocios de Aerolíneas Argentinas, además de ser militante de una agrupación política. "Cosa que nos enorgullece", agregó.
Desde que el Estado se hizo cargo de la empresa aérea, en julio de 2008, el management que designó el Gobierno, entre los que se destacan varios de los principales dirigentes de La Cámpora, necesitó US$ 1,5 millones diarios en subsidios para sostener los aviones en el aire. Dicho de otro modo, además de alas y pilotos, las aeronaves estatales necesitaron $ 253.000 de la billetera estatal por hora para volar. Todo esto cada hora de cada uno de los 1010 días que pasaron desde que fue estatizada de hecho.
Ese plan de negocios, a decir del ministro, es el principal mérito de Kicillof, un economista egresado con honores de la Universidad de Buenos Aires.
"En 2011 vamos a tener un déficit absolutamente manejable de alrededor de 800 millones de pesos", dijo el presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, en el Senado, el 4 de agosto pasado. Pocos días después, a principios de septiembre, el ejecutivo volvió sobre el tema. Dijo que durante en 2011 las pérdidas de la línea de bandera "van a ser de 200 millones de dólares, la mitad de lo que fueron en 2010, y para 2012 la empresa va a ser rentable". Los dichos fueron durante un encuentro en el que Recalde participó de la firma de un convenio entre Aerolíneas y la CGT, por el cual los afiliados a los gremios cegetistas podrán acceder a descuentos en sus pasajes.
Pues no será así. Para 2011 ya están previstas transferencias a la empresa por US$ 550 millones. De hecho, en el primer trimestre del año, la empresa ya necesitó combustible por $ 504 millones, lo que significa un 40% más que lo que requirió en el mismo período de 2010.
En agosto, cuando el presidente de la línea aérea visitó el Senado para informar sobre la marcha de la empresa, llevó el libreto que le escribió Kicillof en el plan de negocios para 2011. De ahí que Recalde repitió el número de 800 millones sin tapujos. Sin embargo, más allá de los deseos, para este año, el presupuesto nacional previó casi tres veces más. De acuerdo con los datos de ejecución presupuestaria que elabora la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), para el primer trimestre se necesitaron $ 604 millones para sostener las cuentas de la línea. En sólo tres meses del año, la cifra ya está muy cerca del déficit anual que imaginó el lápiz de Kicillof el año pasado.
Desde que el Estado desplazó al grupo español Marsans en la conducción de la empresa, fueron necesarios $ 6122 millones para subsidiar a la firma de bandera. ¿Qué significa ese número? Pues la empresa se lleva una cifra similar al presupuesto anual del Ministerio de Relaciones Exteriores, con el que tiene que mantener abiertas todas las embajadas argentinas en el mundo.
Aerolíneas Argentinas inició un proceso de incorporación de aeronaves desde que el Estado se hizo cargo de la empresa. La mayor compra fue a la brasileña Embraer, que le vendió al Estado 20 aviones por alrededor de US$ 650 millones. Sin embargo, esa cuenta no es pagada por la empresa, sino por el Estado, que contrajo financiamiento del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) de Brasil para hacer frente a la compra.
Desde los pasillos de la aerolínea estatal dejan trascender que el incremento de los gastos y el consiguiente fallo en los números del economista tienen que ver con el aumento del precio de los combustibles. "Cuando se hicieron los cálculos, el petróleo estaba a 90 dólares y ahora está a 110", explican. Es verdad que existió un incremento en los costos. Pero esta suba será, según cálculos del sector, de alrededor de US$ 90 millones más para todo el año.
"En el ministerio es un orgullo contar con los servicios de Axel, que es un excelente profesional, con un currículum que más de un opinador, pronosticador o consultor económico envidiaría", concluyó De Vido. "También volvimos al sistema de IATA [una suerte de clearing entre aerolíneas], del que Aerolíneas quedó afuera por falta de pago", argumentó una fuente de la empresa.
El alabado plan de negocios consumió en tres meses casi todo lo que tenía previsto en subsidios para 2011. Pero como De Vido jamás pudo digerir la conducción de La Cámpora en Aerolíneas, no son pocos los que interpretaron que las palabras y los elogios del ministro tuvieron mucho más que una sola intención.
PROTAGONISTAS Axel Kicillof Profesión: doctor en Economía
Edad: 39 años
Se recibió en la Universidad de Buenos Aires (UBA), de donde es profesor. Es investigador del Conicet. Es subgerente general de Aerolíneas Argentinas desde febrero de 2011.
Desmienten al testigo que desapareció la semana pasada
El juez Villafuerte Ruzo aclaró que Martínez fue procesado por mentir y hacerse pasar por víctima de terrorismo de Estado.
El juez federal de San Nicolás Carlos Villafuerte Ruzo aclaró, mediante un comunicado, que Víctor Oscar Martínez, quien dijo haber sido secuestrado recientemente por su supuesta vinculación a un delito de lesa humanidad, fue procesado por falso testimonio e imputado por estafa años atrás, al intentar cobrar la indemnización a víctimas del terrorismo de Estado.
Asimismo, indicó que Martínez no había sido investigado por su juzgado por sus "creencias religiosas" como lo informó a la prensa días atrás su abogada defensora, Gabriela Scopel, sobre quien recordó que fue "sancionada con multa por inconductas procesales en ese expediente".
De acuerdo con la agencia DyN, el juez señaló que el procesamiento contra Martínez fue confirmado en febrero por la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario. Según Villafuerte Ruzo, Martínez incurrió en falso testimonio e intento de estafa cuando trató de "ponerse falsamente en el papel de víctima del terrorismo de Estado".
De ese modo, acotó, buscaba "poder cobrar la indemnización que otorga el Estado Nacional por intermedio de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación a tales personas".
No estaban "dentro del objeto procesal de la causa las distintas creencias religiosas de Martínez, tal como erróneamente lo ha informado su abogada defensora Gabriela Scopel", añadió el juez.
Los dichos de Villafuerte Ruzo surgen luego de las acusaciones contra el juzgado en el que se tramita la investigación sobre la muerte del obispo de San Nicolás, Horacio Ponce de León, en torno a una supuesta persecución religiosa en contra de Martínez.
Ante ello, el juzgado decidió informar sobre "datos objetivos" del contexto jurídico de las causas en trámite en las que se encuentra involucrado Martínez.
El comunicado enviado a DyN informa que Martínez estaba "procesado en la causa 29.026 exclusivamente por el delito de falso testimonio agravado e imputado por el delito de 'estafa contra la administración pública', en grado de tentativa, bajo la sospecha de falsear su testimonio” en la causa sobre Ponce de León.
Fuentes vinculadas a la investigación señalaron a DyN que si bien Martínez viajaba en el automóvil con Ponce de León cuando se produjo la muerte del prelado, en su primera declaración de 1977 dijo que no había visto nada porque dormía y en 1984 ante la CONADEP, declaró que había sido secuestrado, al parecer por presenciar el crimen del religioso, desde la sede de Prefectura de San Nicolás, donde cumplía el servicio militar.
Pese a todo ello, en 2006 afirmó que Ponce de León habría sido asesinado en plena ruta, luego de un impacto frontal con otro vehículo y mediante un culatazo de FAL que le destrozo el pecho, lo cual, sostuvo fue ordenado por el entonces Jefe del Batallón de San Nicolás Manuel Fernando Saint Amant, quien está procesado en causas por violaciones a los Derechos Humanos y espera ir a juicio oral.
En esa última declaración, Martínez dijo haber sido "secuestrado y sacado por un camión del Ejército desde la clínica en la que se encontraba internado, para ser llevado a un lugar en el que fue drogado y torturado hasta septiembre de 1977".
Sin embargo, los informantes consultados dijeron que, pese a esas versiones, en agosto Martínez firmó los recibos en los que recibió bienes que le dejó Ponce de León en su testamento.
El comunicado oficial del juez remarcó que la autopsia al cadáver del obispo "por unanimidad de los peritos intervinientes, incluidos los de parte, del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema y del Equipo Argentino de Antropología Forense, se descartó la fractura de los huesos del tórax anunciada en forma testimonial por Martínez, lo cual puso en evidencia aún más la mendacidad de los dichos del nombrado".
En 2009, "sobre la base de numerosas pruebas testimoniales, documentales y periciales llevadas a cabo, Víctor Oscar Martínez fue procesado sin prisión preventiva" por falso testimonio, lo cual fue "confirmado por la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario en fallo unánime" el 8 de febrero de 2011.
sábado, 23 de abril de 2011
Carapintadas en Semana Santa: “No hubo negociación ni se nombró a ninguno de los generales que quería Rico”
23/04/11
A 24 años del alzamiento carapintada, el ex ministro de Defensa de Raúl Alfonsín cuenta su versión sobre esos hechos. Asegura que no hubo ninguna concesión y que esa fue una idea que instalaron los servicios de inteligencia de los rebeldes.
A 24 años del alzamiento carapintada, el ex ministro de Defensa de Raúl Alfonsín cuenta su versión sobre esos hechos. Asegura que no hubo ninguna concesión y que esa fue una idea que instalaron los servicios de inteligencia de los rebeldes.
Semana Santa de 1987. La joven democracia que puso fin a la dictadura más sangrienta de nuestra historia aún no había cumplido cuatro años, cuando el país vio tambalear los cimientos de sus instituciones. Desde Campo de Mayo, el ex teniente coronel Aldo Rico y un grupo de militares se había sublevado frente al avance de los juicios por violaciones a los derechos humanos, mientras los generales que no se plegaron al alzamiento avisaban que no estaban dispuestos a disparar contra sus camaradas. Veinticuatro años después de esa semana histórica, Horacio Jaunarena, el ex ministro de Defensa de Raúl Alfonsín que llevó a cabo las negociaciones más duras con Rico y los sublevados, recordó ante Clarín los pasajes centrales de aquellos hechos.
¿Cómo fue creciendo la tensión con los militares que derivó en el alzamiento carapintada de 1987? Hay que recordar que en 1983, cuando se recuperó la democracia, teníamos un gravísimo problema: las violaciones a los derechos humanos que habían perpetrado la dictadura y los integrantes de las organizaciones ilegales como Montoneros, ERP, etc. Frente a esto, Raúl Alfonsín dijo durante la campaña que el próximo Gobierno no podía comportarse como si nada hubiera pasado, distinguió – antes de la elección de octubre – entre los militares que habían dado las órdenes y aquellos que las habían cumplido, y se sancionaron leyes que trataron de cumplir con ese objetivo. Pero se hacía muy dificultoso porque los tribunales citaban a declarar a personal militar que claramente estaban dentro de los que habían cumplido las órdenes. Había una situación muy compleja entre civiles y militares, que no es la de ahora. Se producían incidentes por gente que se negaba a declarar, que quedaban arrestados ... Así que con las instrucciones a los fiscales y la Ley de Punto Final se trató de encaminar la situación. Pero ninguna de las dos medidas produjo el resultado que él pretendía y se resolvió dictar la Ley de Obediencia Debida (O.D.).
¿Su entrada en vigencia no fue parte de la negociación? No. La ley de O.D. se estuvo trabajando mucho antes. Un mes antes de Semana Santa, Alfonsín da un discurso en Las Perdices, Córdoba, y anuncia que se va a dictar la ley. Pero mientras se trabajaba sobre esa ley, un militar que estaba citado, Ernesto Barreiro, de Córdoba, no va declarar y se refugia en una unidad militar. Aldo Rico, que estaba en el norte, se subleva con un conjunto de hombres. Luego se refugia en Campo de Mayo y pasa el jueves y el viernes sin que podamos reducirlo.
¿Hablaba usted con él? No, el entonces Jefe del Ejército, Héctor Ríos Ereñú, y la jerarquía de esa fuerza. El sábado se abre una instancia donde un teniente coronel retirado, Vila Melo, que había sido profesor de Rico en el Colegio militar, que tenía diálogo con él, pide una reunión con las autoridades del Gobierno. Alfonsín me indica que vaya con dos ideas muy concretas: conseguir que los rebeldes desistieran de su actitud y evitar derramamiento de sangre. Eran las dos órdenes claras que tenía.
¿Qué reclamaba Rico? Voy a ver a Vila Melo y él me transmite las exigencias de Rico, que eran, primero, lo que llamaba la “solución política” de los juicios, la amnistía. Lo segundo que pedía era el cese de la campaña contra las fuerzas armadas de los medios de comunicación, en tercer lugar pedía un incremento del presupuesto militar, el cuarto punto era el relevo de Ríos Ereñú y que el Gobierno eligiera – entre una lista de cinco generales – al jefe del Ejército. Y lo quinto que pedía era que nadie fuera sancionado por el alzamiento.
¿Qué le contestan? Yo voy esa noche del sábado a verlo a Rico, y tenemos una reunión áspera y larga, donde yo le digo, primero, que el Gobierno ya ha dicho lo que va a hacer con los juicios, y es lo que dijo Alfonsín en el discurso de Las Perdices. Se iba a dictar la ley de O. D. y no iba a haber amnistía. Sobre los medios de comunicación, le digo: “usted sabe Rico que en un gobierno democrático los medios no se avasallan, son libres para decir, publicar o informar lo ellos dispongan, así que el Gobierno no va a mover un solo dedo para restringir esa libertad. Sobre el aumento del presupuesto usted sabe la crisis económica que existe en la Argentina, es imposible que podamos dar mucho más de lo que ya hay. En cuarto lugar, Ríos Ereñú ya pidió el retiro y nosotros nunca vamos a elegir un jefe porque usted lo proponga. El presidente va a elegir el Jefe del Ejército que él quiera. Y en quinto lugar, respecto a que nadie sea sancionado, el juez ya está interviniendo, y el Gobierno no se entromete con la Justicia. La reunión se prolongó bastante hasta que en un momento le digo: “mire Rico, no sé cuánto tiempo más podemos contener a la muchedumbre que se ha reunido y que usted puede ver por TV”.
¿Había civiles armados? No sé, no creo. Pero era una muchedumbre, con la Plaza de Mayo repleta y en Campo de Mayo había como 10 mil personas. Entonces le digo: “reflexione lo que puede pasar“. Y él, al final, me dice: “yo no puedo ahora entregarle la escuela a usted, porque la gente que está muy nerviosa, hace cuatro días que no duerme, y yo tengo que persuadirlos de que tenemos que entregar el regimiento, así que yo mañana a las diez se le voy a entregar”.
¿Cómo reacciona Alfonsín? Tiene un gran alivio porque se había cumplido lo que él quería y no había habido derramamiento de sangre. Cuando el día siguiente voy a recibir la unidad, como habíamos quedado, aparece Rico con unos guardaespaldas y me dice “usted me traicionó”. “¿Qué está diciendo, Rico?”, le digo. “Que usted me traicionó, me corrió con la vaina, quiere ser el héroe y va a decir que nos redujo sin darnos la amnistía, cuando ha habido gente que ha venido después de usted y me ha dicho que el Gobierno está dispuesto a dar la amnistía. Eran gente radical, gente del Gobierno que me informó eso”.
¿A quién se refería? Rico dijo que había sido el intendente de San Isidro, Melchor Posse, que era radical. Después Posse lo desmintió a eso. Entonces Rico dijo: “Bueno, si es cierto lo que usted dice, yo quiero que venga el Presidente y nos diga cuál es la intención del Gobierno”. Entonces, hablo con Alfonsín, le explico, y él, convencido de que tenía que evitar el derramamiento de sangre, va a Campo de Mayo. Rico no tiene ninguna conversación privada con Alfonsín y le entrega la unidad formada. En ese momento uno de los sublevados, un teniente coronel, se arrima a Alfonsín llorando y le cuenta lo que ellos habían padecido en la guerra de Malvinas, cómo los habían dejado sin pertrechos, los habían abandonado a su suerte, y cómo ahora los perseguían a muchos de ellos sin que hayan tenido que ver con la represión. Eso a Alfonsín lo conmueve. Luego se vuelve ya con la unidad rendida y en la Plaza dice el famoso: “La casa está en orden y no hay sangre en la Argentina”. Es interesante recordar la frase completa, porque algunos lo dicen peyorativamente. Fíjese que después, cuando Seineldín se revela contra Menem, hubo 14 muertos. Luego comienza a instalarse la idea de que hubo una negociación, la empiezan a difundir los propios mecanismos de inteligencia carapintadas.
¿No hubo ninguna concesión? Ni hubo negociación por la ley, ni se designó a ninguno de los generales que quería Rico. Ríos Ereñú ya había pedido el retiro el viernes, cuando no pudo reducir a Rico. Y cuando termina Semana Santa nombramos a José Caridi como jefe del Ejército. Entonces, ni hubo amnistía, ni se nombró al general que querían, ni se aumentó el presupuesto, ni se presionó a los medios, y Rico fue procesado y terminó preso. Tan preso que después se escapó y se sublevó en Monte Caseros donde volvió a rendirse.
¿Cuántos regimientos creían que podían sumarse al alzamiento? En el Ejército había una situación de empate. Rico no tuvo el apoyo que esperaba. Prácticamente fuera del foco de la Escuela de Infantería, no había otros. Pero también es cierto que nosotros teníamos problemas para reprimir, porque las tropas si bien no se plegaban tampoco querían tirar contra sus propios camaradas.
¿Sintieron que las cosas se les podían ir de las manos? No, el domingo 19 de abril cuando llegué fue un momento difícil porque yo estaba solo con mi ayudante, un capitán de la Marina, Orsese. Y Rico entró al lugar con una escolta de 14 o 15. Ellos, creo que para asustarme, le sacaban el seguro a las armas. Yo estaba con mi lapicera nomás y Orsese, que también estaba desarmado. Allí se desarrolló una conversación que comenzó muy mal. Y Alfonsín también corría cierto riesgo porque no sabía qué podía pasar, pero no dudó en ir. Entonces Ríos Ereñú llama a todos los generales que estaban allí y les dice que tienen que garantizar con su vida la vida del presidente.
¿Cómo reaccionó la oposición? El peronismo, Antonio Cafiero y todos los diputados estaban claramente defendiendo la democracia. Nos apoyó todo el espectro político y también los gremios. Fue decisiva la actitud de la gente que se movilizó en todo el país y los gremios que decretaron un paro. No hubo prácticamente en la sociedad nadie que apoyara la rebelión.
¿Habían visto venir el alzamiento? Si, porque era incontrolable, porque había más de 3 mil causas y no estaba clara la situación de quiénes habían cumplido órdenes y quiénes las habían dado, y había una situación ambigua para una enorme cantidad de personal militar, que no sabía qué es lo que iba a suceder. No se olvide que por alguna razón el peronismo pretendía la amnistía. Después la dictó Menem.
¿Cómo ve los juicios que se están llevando a cabo actualmente? Me parece que está bien que intervenga la Justicia, pero creo que es preocupante la excesiva prolongación de los juicios. Hay gente que está detenida desde hace más de cinco años sin condena, hay más de 100 personas que estaban detenidas y murieron sin sentencia, y hay más de 500 oficiales detenidos y una marcha de los juicios extremadamente lenta. Esto me parece que no es bueno para nadie, ni para la democracia ni para nadie. Y lo que me preocupa además es que la historia oficial que se pretende imponer es una historia hemipléjica, porque se cuentan las barbaridades que cometieron los militares en la represión, que es repudiable y repugnante, pero no se cuenta con el mismo énfasis, más bien se olvidan, las atrocidades que cometieron Montoneros y el ERP.
No es lo mismo que la violencia ejercida desde el Estado, al que uno le exige una respuesta más garantista.
Sin duda, el brutal error de la represión como se hizo fue que en realidad, por la metodología, se colocaron en un mismo nivel moral represores y reprimidos. No es lo mismo reprimir desde el Estado que cometer actos de violencia por fuera. Pero si bien no es lo mismo, tampoco da igual que esta gente haya sido violenta o no. Yo como ministro visitaba unidades militares. Un día venía un teniente coronel y me decía: “en esa cama dormía mi compañero fulano, que lo mataron cuando estaba esperando el colectivo por llevar el uniforme puesto”. Entonces volvía al Ministerio y venía una madre y me decía: “usted que es ministro de Defensa devuélvame a mi hijo que lo chuparon los militares”. Ese era mi mundo.
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