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lunes, 8 de octubre de 2012
sábado, 6 de octubre de 2012
Grave intromisión del Ejecutivo en el Judicial (inconstitucional)
CONSEJO DE LA MAGISTRATURA
El ministro Alak durante la conferencia de prensa.
Abogados se mostraron preocupados por la intromisión del Poder Ejecutivo en el Poder Judicial luego de las declaraciones del ministro de Justicia de la Nación, Julio Alak. “Además de ser desafortunados, los dichos del ministro Alak constituyen una intromisión indebida del Poder Ejecutivo sobre el funcionamiento del Poder Judicial", señaló el constitucionalista Gregorio Badeni.
VALOR AGREGADO
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Varios juristas se refirieron este viernes (05/10) a las declaraciones que hizo el ministro de Justicia de la Nación, Julio Alak, quien habló de a una supuesta maniobra destinada a conseguir una sentencia de fondo en relación al amparo presentado por el Grupo Clarín antes del 7 de diciembre. Por eso fueron varios los abogados que expresaron que estos dichos constituyen un "ataque" a la división de poderes y una "intromisión indebida" que atenta contra la independencia del Poder Judicial.
“Además de ser desafortunados, los dichos del ministro Alak constituyen una intromisión indebida del Poder Ejecutivo sobre el funcionamiento del Poder Judicial", señaló el constitucionalista Gregorio Badeni.
Por su parte, Daniel Sabsay evaluó que se trata de “un momento muy difícil para la Justicia porque si se concreta la maniobra de poner jueces parciales se va a generar un precedente gravísimo cuando se quiera juzgar al Estado”.
También habló el abogado Andrés Gil Domínguez, quien indicó que "intentar imponer el dictado de una sentencia no sólo implica arrogarse funciones judiciales (lo cual está expresamente prohibido por la Constitución), sino también configura un claro ejemplo de la suma del poder público, lo cual atenta contra el orden democrático en los términos previstos por los artículos 29 y 36 de la Constitución".
Durante la conferencia de prensa el ministro Alak señaló que existe una "maniobra" auspiciada por el Grupo Clarín y un "ejecutor", el consejero Ricardo Recondo, destinada a designar como subrogante del juzgado que dejó vacante el juez Edmundo Carbone al ex magistrado Raúl Tettamanti y agregó que el Estado lo recusará.
Badeni fue claro y denunció que "si el ministro estima que se incurrió en alguna irregularidad al designar a Tettamanti como subrogante, lo que debe hacer es la denuncia judicial correspondiente".
"Discrepar con ese nombramiento en modo alguno le da derecho a cuestionar su legitimidad y legalidad como lo hace, porque está en definitiva lesionando la esencia de la doctrina de la división de poderes”, agregó.
En tanto, Gil Domínguez recordó que "es una función exclusiva del Poder Judicial establecer la constitucionalidad o la inconstitucionalidad de la Ley de Medios y su adecuación a los tratados sobre derechos humanos" y agregó: “Desconocer este principio básico pone en vilo al Estado constitucional de derecho y coloca a la sociedad en una grave situación de quiebre institucional".
En cuanto a la recusación que planteó Alak, Sabsay opinó que "querer decir que quien hace las maniobras es Recondo es falso, porque los jueces subrogantes han sido una solución intermedia al plazo que va de tres a cinco años de todo el proceso de selección de jueces”.
jueves, 4 de octubre de 2012
Discurso de Raúl Alfonsín en Harvard (20/10/1990)
EN CUANTO A CUALIDADES, CONOCIMIETO Y RESPUESTAS ES NOTORIA LA DIFERENCIA
LOS VENDE PATRIA DESTITUYENYES DEL GOBIERNO
El titular de la Auditoría General de la Nación, cuyo mandato fue dado por vencido por la Comisión Mixta Revisora de Cuentas, denunció un “intento de golpe de Estado” y advirtió que habrá “consecuencias muy grandes”
“Es una maniobra que tiene gravedad institucional”, aseguró Leandro Despouy en diálogo con el canal TN. El dirigente radical, quien horas antes había recibido el apoyo de su partido ante el desconocimiento de la comisión, denunció que el oficialismo “viola las reglas” y conformó que no piensa dejar el cargo.
“Estoy resistiendo un intento de golpe de Estado programado desde una comisión que tuvo un comportamiento ilegal”, señaló. Y aseguró que seguirá siendo el auditor “hasta que el partido resuelva otra cosa u otra fuerza tenga la representación” para hacerlo ejercer la titularidad de la AGN.
El kirchnerismo sorprendió esta mañana al sostener que el mandato de Despouy habíavencido en 2010 y que la UCR debía presentar de nuevo un candidato. El titular de la bancada del Frente para la Victoria en el Senado, Miguel Ángel Pichetto, incluso señaló que había sido “la propia torpeza” del radicalismo la que determinó esto.
Sin embargo, primero los correligionarios de Despouy y luego él mismo aseguraron que la comisión no posee la facultad de separarlo. “No me han sacado porque no me pueden sacar. Si lo hicieran sería una violación de la Constitución”, afirmó.
“Esto es muy golpista. Va a tener consecuencias políticas y jurídicas muy grandes”, auguró, y llamó a todas las fuerzas políticas a pronunciarse al respecto. El próximo martes habrá una conferencia de prensa de la oposición al respecto.
Despouy explicó que su mandato “ha sido ratificado en múltiples oportunidades”. “La comisión se dirige a mí como presidente”, dijo, y contó que ese así se dirigieron a su persona hoy cuando lo citaron al encuentro en el que posteriormente le comunicaron el desconocimiento de sus funciones.
“La incompetencia (de la comisión) es tan manifiesta que si yo pudiera ser removido por el oficialismo ya lo habrían hecho”, remarcó, y subrayó que no se puede recibir instrucciones de quienes se debe controlar.
Tras las críticas que surgieron de todo el arco opositor, Pichetto y el senador Fabián Ríos –titular de la comisión revisora- admitieron que Despouy puede volver a ser postulado por su partido, pero insistieron en que debe mediar una nota en la que se presente su candidatura.
Al respecto, Despouy dijo: “Que el kirchnerismo diga que esto se resuelve con una notaes un poco burdo”. Y agregó que “si ha habido un gobierno que ha sido desprolijo es este”.
Se refirió además al entender del oficialismo según el cual la titularidad de la AGN está en manos de quien hasta hoy ocupa el segundo lugar en la jerarquía, Horacio Pernasseti, también radical. Aseveró que éste no quiere ser presidente del cuerpo y que renunciará si terminan por removerlo.
Despouy dio a entender que era su trabajo de revelar irregularidades y casos de corrupción lo que llevó a intentar sacarlo. “Hoy sabían que yo iba a con pedidos muy graves”, dijo, y cuestionó a la comisión por no atender sus denuncias.
“Yo estoy en ejercicio” y “voy a resistir”, concluyó.
VER VIDEO AQUI: http://www.infobae.com/notas/674223-Despouy-Voy-a-resistir-esta-es-una-maniobra-de-gravedad-institucional.html
QUE DESMADRE!!!!

¡Qué desmadre!
La gente cree que el destino es como un río que fluye en una sola dirección. Pero yo le he visto la cara al tiempo y es como un océano en la tormenta.
Los opositores siguen sorprendiéndome con su permanente ingenuidad. Hay un viejísimo adagio que afirma que hasta la segunda vez que me traicionas, la culpa es tuya; la tercera, ya es mía. Sin embargo, todos parecen desconocerlo y, cada vez, vuelven a confiar en las buenas intenciones de un Gobierno que ha demostrado que carece de cualquier prurito a la hora de quebrar reglas para satisfacer sus intereses, todos espurios.
Así, se atropellaron en el Congreso a la hora de votar la confiscación de las acciones de Repsol en YPF, la estatización de la administración de Aerolíneas Argentinas, el Fútbol para Todos, el saqueo de las reservas del Banco Central, la Ley de Comunicación Audiovisual, el quite de los depósitos judiciales al Banco Ciudad, la confiscación de las AFJP’s, la modificación en la composición del Consejo de la Magistratura y de la Auditoría General de la Nación y, por supuesto, la renovación anual de la Ley de Emergencia Económica.
Todas esas genialidades del Gobierno, avaladas en las cámaras por los idiotas útiles de turno, y muchas otras que, con seguridad, he olvidado, le han permitido ejercer, a lo largo de estos diez años, un poder omnímodo sobre la Argentina, sin que ninguno de los que lo hicieron posible con su voto haya realizado el menor mea culpa; muy por el contrario, esos pseudo opositores, que padecen de una concepción infantil de la política, recorren canales y radios rasgándose las vestiduras por los abusos diarios y los avances del cristinismo sobre la República y las libertades individuales.
Las muestras de hoy son la tentativa de impedir que el Dr. Recondo impida que una funcionaria asuma, como juez, el Juzgado en el que tramita la defensa del grupo Clarín contra la pretensión de violar su derecho adquirido (concedido por el propio Néstor, q.e.p.d.) y el desplazamiento del Dr. Leandro Despuy como titular de la Auditoría General de la Nación. En ambos casos se trata de los más aberrantes avances del Poder Ejecutivo sobre los organismos de control, para evitar que éstos cumplan sus obligaciones constitucionales y, en el último caso, que continúen escarbando, como fue el caso de los subsidios al Ferrocarril Sarmiento, en la monstruosa corrupción del Gobierno.
Desde hace una década, los opositores siguen permitiendo, por ejemplo, que la Casa Rosada redistribuya, con una mera resolución administrativa, los enormes fondos que le permiten disciplinar a gobernadores e intendentes o continuar su política clientelista que tanto rédito le ha rendido. Pero siguen poniendo cara de asombro cuando el Gobierno utiliza los partidos de fútbol para denostar a las voces críticas o exponer su “relato” o cuando impone jueces obsecuentes para investigar su propia corrupción, como ya hiciera en Santa Cruz, cuando entronizó a la sobrina de los Kirchner para evaluar si éstos habían cometido un delito cuando compraron, a precio vil, tierras en Calafate.
Pero, ni aún con todos esos resortes a su disposición, doña Cristina parece estar en condiciones de, simplemente, administrar el país. Esta semana, o quizás en los últimos veinte días, la realidad ha explotado en su cara, produciéndole ingentes heridas que sólo el recargado maquillaje consigue ocultar.
La clase media, esa que había sobornado con injustos subsidios y con el acceso a un consumo casi olvidado, desertó masivamente del “proyecto” y así enterró cualquier tentativa reeleccionista. Salió a demostrarlo el 13 de septiembre en todas las plazas del país y repetirá esa inédita acción el 8 de noviembre, con epicentro en el Obelisco.
Llegó luego el malhadado viaje a Estados Unidos, con la publicidad de las hasta entonces negadas negociaciones con Irán, agravadas por el apoyo del ex Twitterman a su programa nuclear, olvidando que todas las naciones de Occidente exigen que lo detenga y que ese país está imputado por la muerte de casi cien argentinos. ¿Qué habrá dado Ahmadineyad a cambio de ese inexplicado apoyo?
Obviamente, Harvard y Georgetown deben haber dejado también sus huellas en la compleja psiquis de nuestra Presidente, y el ruido de las cacerolas de Nueva York y Boston habrá contribuido a profundizarlas.
Remedando a su amigo Rafael Correa, cuando vendió a la UNASUR una teórica maniobra destituyente de sus policías rebelados por sus sueldos, como describí en la nota “Golpe de Estado en Macondo”, el Gobierno ha salido a imputar a los prefectos y gendarmes, que sólo pretenden un salario digno y, sobre todo, blanco, integrar una conspiración encabezada, cuando no, por el todopoderoso Magnetto. El kirchnerismo ha practicado, en las fuerzas de seguridad, la misma vocación que ha ejercitado con éxito entre los gremios, los estudiantes universitarios, las organizaciones sociales y de derechos humanos y en los partidos políticos; pero esta vez, el tajo fue horizontal y no vertical, y ha cortado la cadena de mando en fuerzas que, seguramente, necesitará en breve para intentar controlar la calle.
Esta breve descripción de algunos de los hechos más trascendentes de estos últimos días, amerita que le pregunte, como he hecho varias veces: ¿Se podrá vivir tres años más en este desmadre? No se trata, contra lo que puedan decir los fanáticos, de una pregunta retórica que convoque a una salida no democrática sino, por el contrario, instar a quienes disponen de las facultades constitucionales necesarias a activar los mecanismos que la ley prevé para estos casos, ya que “nada hay en la Nación superior a la Nación misma”, y es la misma supervivencia de ésta la que está en juego.
La gente cree que el destino es como un río que fluye en una sola dirección. Pero yo le he visto la cara al tiempo y es como un océano en la tormenta.
Los opositores siguen sorprendiéndome con su permanente ingenuidad. Hay un viejísimo adagio que afirma que hasta la segunda vez que me traicionas, la culpa es tuya; la tercera, ya es mía. Sin embargo, todos parecen desconocerlo y, cada vez, vuelven a confiar en las buenas intenciones de un Gobierno que ha demostrado que carece de cualquier prurito a la hora de quebrar reglas para satisfacer sus intereses, todos espurios.
Así, se atropellaron en el Congreso a la hora de votar la confiscación de las acciones de Repsol en YPF, la estatización de la administración de Aerolíneas Argentinas, el Fútbol para Todos, el saqueo de las reservas del Banco Central, la Ley de Comunicación Audiovisual, el quite de los depósitos judiciales al Banco Ciudad, la confiscación de las AFJP’s, la modificación en la composición del Consejo de la Magistratura y de la Auditoría General de la Nación y, por supuesto, la renovación anual de la Ley de Emergencia Económica.
Todas esas genialidades del Gobierno, avaladas en las cámaras por los idiotas útiles de turno, y muchas otras que, con seguridad, he olvidado, le han permitido ejercer, a lo largo de estos diez años, un poder omnímodo sobre la Argentina, sin que ninguno de los que lo hicieron posible con su voto haya realizado el menor mea culpa; muy por el contrario, esos pseudo opositores, que padecen de una concepción infantil de la política, recorren canales y radios rasgándose las vestiduras por los abusos diarios y los avances del cristinismo sobre la República y las libertades individuales.
Las muestras de hoy son la tentativa de impedir que el Dr. Recondo impida que una funcionaria asuma, como juez, el Juzgado en el que tramita la defensa del grupo Clarín contra la pretensión de violar su derecho adquirido (concedido por el propio Néstor, q.e.p.d.) y el desplazamiento del Dr. Leandro Despuy como titular de la Auditoría General de la Nación. En ambos casos se trata de los más aberrantes avances del Poder Ejecutivo sobre los organismos de control, para evitar que éstos cumplan sus obligaciones constitucionales y, en el último caso, que continúen escarbando, como fue el caso de los subsidios al Ferrocarril Sarmiento, en la monstruosa corrupción del Gobierno.
Desde hace una década, los opositores siguen permitiendo, por ejemplo, que la Casa Rosada redistribuya, con una mera resolución administrativa, los enormes fondos que le permiten disciplinar a gobernadores e intendentes o continuar su política clientelista que tanto rédito le ha rendido. Pero siguen poniendo cara de asombro cuando el Gobierno utiliza los partidos de fútbol para denostar a las voces críticas o exponer su “relato” o cuando impone jueces obsecuentes para investigar su propia corrupción, como ya hiciera en Santa Cruz, cuando entronizó a la sobrina de los Kirchner para evaluar si éstos habían cometido un delito cuando compraron, a precio vil, tierras en Calafate.
Pero, ni aún con todos esos resortes a su disposición, doña Cristina parece estar en condiciones de, simplemente, administrar el país. Esta semana, o quizás en los últimos veinte días, la realidad ha explotado en su cara, produciéndole ingentes heridas que sólo el recargado maquillaje consigue ocultar.
La clase media, esa que había sobornado con injustos subsidios y con el acceso a un consumo casi olvidado, desertó masivamente del “proyecto” y así enterró cualquier tentativa reeleccionista. Salió a demostrarlo el 13 de septiembre en todas las plazas del país y repetirá esa inédita acción el 8 de noviembre, con epicentro en el Obelisco.
Llegó luego el malhadado viaje a Estados Unidos, con la publicidad de las hasta entonces negadas negociaciones con Irán, agravadas por el apoyo del ex Twitterman a su programa nuclear, olvidando que todas las naciones de Occidente exigen que lo detenga y que ese país está imputado por la muerte de casi cien argentinos. ¿Qué habrá dado Ahmadineyad a cambio de ese inexplicado apoyo?
Obviamente, Harvard y Georgetown deben haber dejado también sus huellas en la compleja psiquis de nuestra Presidente, y el ruido de las cacerolas de Nueva York y Boston habrá contribuido a profundizarlas.
Remedando a su amigo Rafael Correa, cuando vendió a la UNASUR una teórica maniobra destituyente de sus policías rebelados por sus sueldos, como describí en la nota “Golpe de Estado en Macondo”, el Gobierno ha salido a imputar a los prefectos y gendarmes, que sólo pretenden un salario digno y, sobre todo, blanco, integrar una conspiración encabezada, cuando no, por el todopoderoso Magnetto. El kirchnerismo ha practicado, en las fuerzas de seguridad, la misma vocación que ha ejercitado con éxito entre los gremios, los estudiantes universitarios, las organizaciones sociales y de derechos humanos y en los partidos políticos; pero esta vez, el tajo fue horizontal y no vertical, y ha cortado la cadena de mando en fuerzas que, seguramente, necesitará en breve para intentar controlar la calle.
Esta breve descripción de algunos de los hechos más trascendentes de estos últimos días, amerita que le pregunte, como he hecho varias veces: ¿Se podrá vivir tres años más en este desmadre? No se trata, contra lo que puedan decir los fanáticos, de una pregunta retórica que convoque a una salida no democrática sino, por el contrario, instar a quienes disponen de las facultades constitucionales necesarias a activar los mecanismos que la ley prevé para estos casos, ya que “nada hay en la Nación superior a la Nación misma”, y es la misma supervivencia de ésta la que está en juego.
martes, 2 de octubre de 2012
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