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lunes, 3 de febrero de 2014

LA GANADERÍA ARGENTINA TRAS LA RECIENTE DEVALUACIÓN


 

A pesar de la baja del ganado en dólares, los precios aún resultan 20% superiores a los de los demás países del Mercosur, lo que hace poco competitiva a la carne argentina. Hoy, las retenciones y la barata explican toda la diferencia con los vecinos.
 El efecto incertidumbre.



Por Miguel Gorelik (*)

El viernes 24 de enero, el Jefe del Gabinete, Jorge Capitanich, y el Ministro de Economía, Axel Kicillof, anunciaron la flexibilización cambiaria lo que unido a la fuerte devaluación -del 18% en esa semana- fue interpretado por el mercado como una intención del Gobierno de reducir la brecha entre el dólar oficial y el paralelo, disminuir la presión sobre las reservas del Banco Central y mejorar el desempeño exportador.

Luego, con las marchas, contramarchas y correcciones de las medidas, se creó una situación de incertidumbre que no sólo llevó a mantener la brecha cambiaria del 50%, con una disparada en el mercado informal, sino que reforzó la demanda de dólares, redujo su oferta -en espera de mejores precios- y redundó en mayores caídas de las reservas. En este marco, se entendió que lejos de la flexibilización, lo que estaba ocurriendo se parecía más a una nueva carrera entre el tipo de cambio y los precios internos.

Si bien en estos días el Banco Central ha estabilizado el dólar oficial en unos $8, a costa de ser el único oferente de divisas para sostener la nueva paridad, el mercado está convencido de que la devaluación continuará.

Por lo tanto, los actores económicos se aferran a sus activos a la espera de encontrar un horizonte más previsible. La ganadería no ha sido ajena a esta situación.

    La incertidumbre

La oferta de novillos pesados, que ya era muy limitada, prácticamente desapareció. En ese sentido, desde octubre, la escasez había llevado a que el comportamiento de los precios le ganara marcadamente a la inflación.

Los valores que se ofrecen estos días, que promedian $25,50 según el relevamiento de Valor Carne al 29 de enero, tienen picos de hasta $28 y, aún así, son numerosos los días en que las plantas no pueden faenar o lo hacen a media máquina por falta de hacienda.

A pesar de la fuerte devaluación, hoy los exportadores argentinos enfrentan un costo de la hacienda 20% superior al de sus pares del Mercosur, que es atribuible en su totalidad a la sobrecarga de los derechos de exportación y del esquema de barata. En tal sentido, hasta hace un par de semanas ese diferencial oscilaba entre el 30 y el 40% ya que se agregaba la incidencia del atraso cambiario.

En otras palabras, sólo mediaría la eliminación de las retenciones y la barata para que la carne argentina vuelva a ser competitiva, en el caso de que esta carrera de precios y tipo de cambio cesara.

    El mercado interno

Con este panorama, las exportaciones continuarán muy bajas por lo que la situación seguirá poniéndole techo al precio de las diferentes categorías de hacienda para consumo, ya que nunca el mercado interno por sí solo pudo sostener valores estimulantes para la ganadería.

Por lo pronto, los canales comerciales, aguas abajo del procesamiento, están aceptando pacíficamente los nuevos precios, ya que la gran atomización del mercado cárnico impide que un operador o un grupo de ellos puedan hacer presión en un sentido u otro.

Pero estos aumentos ya están llegando al consumidor, lo que preanuncia que por varios días, o semanas, el tema estará presente de manera destacada en los medios, dada la especial sensibilidad que tiene el precio de la carne. Incluso, algunos tratarán de convertir al sector en el chivo expiatorio de una inflación rampante.

De esta situación sólo se sale con certidumbres en materia de política cambiaria y de precios, haciendo foco en los renglones que las afectan como el gasto público y su financiación mediante la recaudación y el endeudamiento. Para ello, habría que anunciar un plan más abarcador, factible y creíble, idealmente con el concurso de la mayor parte del arco político.

Mientras tanto, el mercado continuará debatiéndose con la incertidumbre, provocando todo tipo de anomalías en materia de valores y caída de las operatorias. Sin embargo, una visión alentadora es que estas crisis no duran mucho y que la ganadería, como actividad de largo plazo, sigue trabajando.

(*) Director de Valor Carne.

Fuente: Valor Carne

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 http://www.pregonagropecuario.com/cat.php?txt=4960#Azg6pK5PiitDi0SG.99
02/feb/2014
A pesar de la baja del ganado en dólares, los precios aún resultan 20% superiores a los de los demás países del Mercosur, lo que hace poco competitiva a la carne argentina. Hoy, las retenciones y la barata explican toda la diferencia con los vecinos. El efecto incertidumbre.
Por Miguel Gorelik (*)
El viernes 24 de enero, el Jefe del Gabinete, Jorge Capitanich, y el Ministro de Economía, Axel Kicillof, anunciaron la flexibilización cambiaria lo que unido a la fuerte devaluación -del 18% en esa semana- fue interpretado por el mercado como una intención del Gobierno de reducir la brecha entre el dólar oficial y el paralelo, disminuir la presión sobre las reservas del Banco Central y mejorar el desempeño exportador.
Luego, con las marchas, contramarchas y correcciones de las medidas, se creó una situación de incertidumbre que no sólo llevó a mantener la brecha cambiaria del 50%, con una disparada en el mercado informal, sino que reforzó la demanda de dólares, redujo su oferta -en espera de mejores precios- y redundó en mayores caídas de las reservas. En este marco, se entendió que lejos de la flexibilización, lo que estaba ocurriendo se parecía más a una nueva carrera entre el tipo de cambio y los precios internos.
Si bien en estos días el Banco Central ha estabilizado el dólar oficial en unos $8, a costa de ser el único oferente de divisas para sostener la nueva paridad, el mercado está convencido de que la devaluación continuará.
Por lo tanto, los actores económicos se aferran a sus activos a la espera de encontrar un horizonte más previsible. La ganadería no ha sido ajena a esta situación.
La incertidumbre
La oferta de novillos pesados, que ya era muy limitada, prácticamente desapareció. En ese sentido, desde octubre, la escasez había llevado a que el comportamiento de los precios le ganara marcadamente a la inflación.
Los valores que se ofrecen estos días, que promedian $25,50 según el relevamiento de Valor Carne al 29 de enero, tienen picos de hasta $28 y, aún así, son numerosos los días en que las plantas no pueden faenar o lo hacen a media máquina por falta de hacienda.
A pesar de la fuerte devaluación, hoy los exportadores argentinos enfrentan un costo de la hacienda 20% superior al de sus pares del Mercosur, que es atribuible en su totalidad a la sobrecarga de los derechos de exportación y del esquema de barata. En tal sentido, hasta hace un par de semanas ese diferencial oscilaba entre el 30 y el 40% ya que se agregaba la incidencia del atraso cambiario.
En otras palabras, sólo mediaría la eliminación de las retenciones y la barata para que la carne argentina vuelva a ser competitiva, en el caso de que esta carrera de precios y tipo de cambio cesara.
El mercado interno
Con este panorama, las exportaciones continuarán muy bajas por lo que la situación seguirá poniéndole techo al precio de las diferentes categorías de hacienda para consumo, ya que nunca el mercado interno por sí solo pudo sostener valores estimulantes para la ganadería.
Por lo pronto, los canales comerciales, aguas abajo del procesamiento, están aceptando pacíficamente los nuevos precios, ya que la gran atomización del mercado cárnico impide que un operador o un grupo de ellos puedan hacer presión en un sentido u otro.
Pero estos aumentos ya están llegando al consumidor, lo que preanuncia que por varios días, o semanas, el tema estará presente de manera destacada en los medios, dada la especial sensibilidad que tiene el precio de la carne. Incluso, algunos tratarán de convertir al sector en el chivo expiatorio de una inflación rampante.
De esta situación sólo se sale con certidumbres en materia de política cambiaria y de precios, haciendo foco en los renglones que las afectan como el gasto público y su financiación mediante la recaudación y el endeudamiento. Para ello, habría que anunciar un plan más abarcador, factible y creíble, idealmente con el concurso de la mayor parte del arco político.
Mientras tanto, el mercado continuará debatiéndose con la incertidumbre, provocando todo tipo de anomalías en materia de valores y caída de las operatorias. Sin embargo, una visión alentadora es que estas crisis no duran mucho y que la ganadería, como actividad de largo plazo, sigue trabajando.
(*) Director de Valor Carne.
Fuente: Valor Carne

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Hay artículos tecnológicos que cuestan un 100% más

El negocio de la tecnología se coló en la agenda oficial y se convirtió en causa de desvelo de algunos funcionarios, que hasta debieron improvisar una conferencia de prensa para hacer frente al creciente malhumor social tras detectarse faltante de productos y fuertes subas de precios.
Es que, luego del salto del dólar, las cadenas de retail comenzaron a sacar artículos de la venta y a stockear, al tiempo que avanzaron con importantes alzas, tanto de los artículos electrónicos importados como de aquellos ensamblados en Tierra del Fuego, dado que poseen más de 90% de componentes del exterior.
Así, en medio de jornadas agitadas, durante las cuales no hubo un valor de referencia, las compañías del sector decidieron preservar su inventario y retocar los valores exhibidos en las góndolas, con subas que fueron del 15% al 40%.
Frente a este escenario de caos que debieron enfrentar los consumidores, el ministro de Economía, Axel Kicillof, encabezó una conferencia de prensa en la cual trató de minimizar el impacto inflacionario que se generó tras la devaluación, haciendo hincapié en que se trataba de "celulares" o de "electrónica" y no de productos sensibles como alimentos o indumentaria.
Acto seguido, el ministro debió hablar públicamente de un tema "tabú" y del que ningún funcionario se había animado a hacer referencia en los últimos años: reconoció que toda la electrónica ensamblada localmente tiene "bastante" contenido importado.
Y esta "confesión" fue para justificar un aumento en esta gama de productos de hasta el 7,5%.
En definitiva, si bien durante la conferencia el Gobierno intentó comunicar como un hecho positivo el acuerdo con las cadenas de retail y la implementación de un tope a los valores al público de los artículos electrónicos, la realidad es que se terminó reconociendo que la devaluación indefectiblemente impactó en el poder adquisitivo de los consumidores, quienes hoy deben sacar más pesos de sus bolsillos para acceder a artículos electrónicos.
Luego de las fuertes subas, las páginas web de las principales cadenas de retail ya habían retrotraído algunos precios y así comenzaron a cumplir con la exigencia oficial.
En el caso de un iPad Retina de 64GB, por ejemplo, el miércoles llegó a "cotizar" a $9.200 frente a los $8.000 que costaba antes del salto del dólar, es decir, un alza del 15%.
Sin embargo, ayer este modelo ya se ofrecía a $8.600, es decir, un encarecimiento del 7,5% frente al valor "pre devaluación", en línea con la orden de Kicillof.
¿Dónde conviene comprar tecnología?
Si por algo se habían caracterizado los últimos años de la administración K fue por el revival de las épocas de la "plata dulce", es decir, esos períodos en la historia del país que, por efecto de las políticas cambiarias, los argentinos encuentran muy tentador tomarse un avión con destino al exterior, ir de shopping y hacer trabajar al máximo a sus tarjetas de crédito.

Conforme se profundizó el atraso cambiario -producto de un billete verde que fue utilizado como ancla de la inflación y de un índice de precios y salarios que fueron acelerando su ritmo de suba-, los ingresos se hicieron cada vez más fuertes en términos de billete verde.
Esto fue lo que contribuyó a potenciar el boom de argentinos viajando por el mundo y los consumos récord con tarjetas en el exterior. No es para menos: a mediados de 2012, cuando el dólar avanzaba de a cuentagotas y la AFIP todavía no aplicaba ningún recargo a los gastos fuera del país, comprar un artículo electrónico en un local porteño podía llegar a costar hasta tres veces más que en un shopping de Miami.
Y esto también repercutió en los servicios turísticos, lo que llevó a que, en los últimos veranos, fuese más barato viajar por el Caribe que descansar en algunas playas domésticas, como Cariló o Pinamar.
Sin embargo, la fuerte devaluación -con una disparada del billete verde de casi 20% en unas jornadas- pegó de lleno en el poder adquisitivo de los argentinos en términos de dólar, tanto a la hora de efectuar compras en el mercado local como en el exterior
A esto también hay que sumarle el recargo que aplica la AFIP a las compras con tarjeta en moneda extranjera, que a comienzos de diciembre último había sido llevado del 20% a una alícuota del 35%, lo que encareció aun más las compras en el exterior.
Cabe destacar que días atrás, cuando el jefe de Gobierno, Jorge Capitanich, anunció el levantamiento parcial del cepo, también había adelantado que el Gobierno avanzaría con una quita de 15 puntos al recargo. Sin embargo, esto luego fue desmentido por el propio Kicillof. Una marcha atrás que no hizo más que sumar incertidumbre a un contexto de por sí complejo.
En este escenario, surge la inevitable pregunta: tras la devaluación y el aumento del recargo, ¿dónde conviene adquirir artículos electrónicos?
Si bien la respuesta depende del tipo de productos, la realidad indica que, tras el salto del dólar y luego de la "readecuación" del 7,5% en los precios internos, comprar un artículo tecnológico en un comercio local puede costar hasta un 100% más -en pesos- que hacerlo en otras plazas tradicionales en las que los argentinos suelen hacer shopping, como Estados Unidos (ver infografía).
Como se observa, en aquellos productos cuyo precio supera el límite de u$s300 a partir del cual se deben pagar tributos aduaneros, la balanza se inclina a favor de realizar la operación en el país.
Esto es lo que sucede con algunos celulares liberados y tablets.
En el caso de los smartphones, en los principales comercios de Miami se puede conseguir un Samsung Galaxy Note 3 por u$s963. Considerando el tipo de cambio actual, el recargo del 35% y el tributo aduanero, este producto cotiza al equivalente de $13.000.
En un local porteño, en tanto, este mismo modelo -con la suba permitida por Kicillof del 7,5% en el año- pasó a costar cerca de $9.700.
De este modo, adquirir este producto en la Argentina cuesta un 26% menos en moneda local, con la ventaja de poder pagarlo en 12 cuotas y contar con garantía oficial. 
Sin embargo, a medida que el producto queda exento del tributo aduanero, las brechas se disparan.
En el rubro consolas de juegos, por ejemplo, las diferencias de precios van del 29% a casi el 80%.
Eso es lo que sucede con algunos modelos de la popular Wii: mientras que en Miami pueden "tarjetearse" al equivalente de $1.159 -incluyendo recargo de AFIP-, en la Argentina este producto ya cotiza a más de $2.000.
En lo que respecta a las notebooks, las diferencias de precios son incluso más holgadas. En el caso de un modelo de Asus, como por ejemplo la X200, adquirirla en un local porteño implica desembolsar unos $6.000, frente a los menos de $3.200 que saldría hacerlo en un comercio de Estados Unidos, lo que estira la diferencia hasta el 90%.
En el segmento de las cámaras, la brecha incluso supera el 100%, como sucede con algunos equipos de Olympus o videocámaras de Sony con calidad HD.
La "cuentita" que hacen los turistas
En este contexto de marcados cambios tras las medidas implementada por el Ministerio de Economía, se instaló una pregunta recurrente entre los argentinos que viajan: ¿hasta qué punto conviene comprar electrónica en el exterior -que tiene que ser pagada "cash" cuando llega el resumen de la tarjeta para evitar las altas tasas de interés- frente a la opción de hacerlo en un comercio local, aprovechando los planes de cuotas en pesos y a tasa cero, con la posibilidad extra de ganar por el "efecto licuación" ante a la suba de precios?

Frente a este interrogante, hay un "número mágico" a la hora de estimar la conveniencia de comprar afuera y pagar todo de una vez o hacerlo dentro del país y financiarlo a lo largo de 12 meses.
El mismo establece que, en la actualidad, cuando un producto en la Argentina resulta hasta 14% más caro que en otra plaza, como Estados Unidos, al consumidor le convendrá realizar la compra en un comercio doméstico, dado que se beneficiará con dicho "efecto licuación".
Sin embargo, no todo es tan lineal. En cada caso empezarán a pesar las decisiones y los juicios de valor de cada particular.
En el anterior cuadro, por ejemplo, se puede observar que una PlaySation Vita en un local porteño cuesta un 29% más que en Miami, una vez pagados todos los tributos aduaneros.
Si bien este gap hace que la ecuación analizada en un sentido puramente financiero se vuelque a favor de realizar la operación en el exterior -dado que el 29% supera al "número mágico" de referencia-, esos 15 puntos marcan una diferencia baja y pueden llevar a que el consumidor privilegie otras cosas, como el hecho de adquirir esta unidad en el país y así acceder a la garantía o, incluso, que opte por el plan de cuotas y evitar pagar todo en efectivo con el riesgo de afrontar un mes con bolsillos más "apretados".
Como quedó de manifiesto, distinto es el caso para los productos que superan con creces el gap del 14%. Esto se da generalmente en aquellos artículos que cuestan menos de u$s300 y, por lo tanto, no están alcanzados individualmente por las cargas aduaneras.
El interrogante que se plantea a futuro es qué sucederá con los precios domésticos. Es decir, cuánto durará el "tope" convalidado por el Gobierno del 7,5% y en qué medida las cadenas de retail cumplirán con el acuerdo. 
También influirán en la decisión de los consumidores las menores opciones de financiamiento. Hasta la semana pasada, por ejemplo, se podían adquirir celulares y otros dispositivos electrónicos con planes de 24 cuotas. Sin embargo, tras la devaluación, los plazos se acortaron y en general no superan los 12 meses.

 Fuente:iprofesional.com

domingo, 2 de febrero de 2014

Una “Madama” Incapaz

UNA VISIN SOBRE LA TRISTE REALIDAD 
Enrique Guillermo Avogadro
"Mis metas en la vida siempre fueron ser un pianista en un prostíbulo o ser político. ¡Y para decir la verdad, no existe gran diferencia entre las dos!" Harry S. Truman

Cuando mi abuelo describía una situación totalmente desordenada, siempre decía “un prostíbulo (en verdad, usaba otra palabra) sin madama” ya que, cuando ésta estaba presente, todo era prolijo y eficiente. La Presidente, como patrona de este desquicio, se ha mostrado, al menos, ineficaz en su elección del equipo a quien ha encomendado la pública conducción del país y, sobre todo, de su economía.

El absurdo cachivache en que doña Cristina y su nuevo valido, el Bambino Kiciloff, secundado curiosamente por el ridículo Coqui Capitanich, han convertido a ese esencial sector, continúa deteriorándose al ritmo de la caída de las reservas –US$ 2.500 millones en enero- y de la ya imparable inflación. Haber encargado la trascendente tarea a un joven que jamás ha trabajado y cuyos lauros académicos se reducen a estudios sobre marxismo, convierte a la viuda de Kirchner, más allá de su genocida e impune corrupción, en una verdadera “patricida”; sin dudas, pasará a la historia, con su fallecido marido, por haber batido todos los records en materia de latrocinios y por haber desperdiciado la mejor oportunidad internacional en casi un siglo.

El viento de cola está cambiando rápidamente de cuadrante y, en algún tiempo, soplará de frente y es probable que la mala praxis –por ignorancia, ideología y voluntad de daño- del matrimonio imperial nuevamente contagie a otras latitudes con el “efecto Tango”. Las inversiones extranjeras directas, que tan beneficiosas han resultado para países con conducciones políticas tan disímiles como Ecuador, México, Chile, Uruguay, Paraguay, Colombia y hasta Brasil, llenando sus arcas de dólares, permitiéndoles desarrollar su infraestructura por la vía de endeudamiento barato y a larguísimos plazos, y contar con herramientas contracíclicas para los malos tiempos, obviamente brillan aquí por su ausencia; las duras notas publicadas estos días en todos los medios del mundo sobre la administración de doña Cristina actuarán como elementos disuasivos aún para los más propensos al riesgo.

Debemos mucho al Club de Paris, y la payasada del viaje del Bambino no destrabó una situación que lleva más de doce años. Pero, además, tampoco hemos conseguido cerrar con Repsol la forma de pago de la indemnización por la confiscación del 51% de YPF; la compañía pide, para arreglar, que el Banco Central garantice la deuda con reservas o que se efectúe con bonos de la deuda soberana española, que también requeriría un desembolso imposible. Así las cosas, ni siquiera los gigantescos esfuerzos del Mago Galucchio podrán resultar en inversiones reales para la petrolera nacional; sólo Chevron prometió poner sus inmovilizadas ganancias, con leoninas garantías, a cambio del levantamiento del embargo que pesaba sobre sus cuentas por un fallo de Ecuador. La razón es muy simple: Repsol amenaza con demandar a quien invierta en el país antes de que su propio entuerto esté solucionado. 

El pseudo equipo económico se ha transformado en motivo de risa y preocupación generalizadas en el mundo, por la falta de un plan coherente y, sobre todo, por la adopción de permanentes medidas, aisladas y contradictorias, que son dejadas de lado inmediatamente. La ciudadanía ha comenzado a preguntarse si lo que está pasando no formará parte de un proyecto de intencionada destrucción, al estilo de Hitler ordenando a sus generales incendiar Paris. Porque, debemos coincidir, resulta harto difícil explicar qué se hace y, especialmente, por qué, y eso tiene su reflejo directo en la confianza en la conducción política y en las expectativas de la población, que reacciona huyendo del peso y refugiándose, cuando puede, en el dólar.

Ni los “precios cuidados”, ni la represión policial ni el análisis de costos, rubro por rubro, que el Gobierno promete hacer sobre cada uno de los infinitos procesos e insumos que componen cada producto terminado, funcionarán esta vez, como nunca lo han hecho en el pasado. Tal como dijera Einstein en su famosa frase, “pretender, haciendo lo mismo, obtener resultados diferentes, es un síntoma claro de locura”. Cuando, hace más de un año, dije que la inflación llegaría en 2013 al terrible 30%, muchos dudaron; pronostico para este año un piso del 40%. En la medida en que ese flagelo golpeará, como siempre, a los más pobres y que, en estas condiciones, el Gobierno no podrá sostener un aumento similar en los planes sociales y en los salarios, también es fácil predecir enormes conmociones sociales.

Ahora bien, y a riesgo de caer en la reiteración, me pregunto: si el ajuste en el gasto público, en la emisión y en las tarifas ya resulta inevitable, ¿es bueno esperar, cualquiera sea el costo, que la crisis terminal le estalle en las manos a la Presidente, aunque eso signifique mayor miseria para muchos argentinos o, por el contrario, sería mejor destituir constitucionalmente al Gobierno ya mismo y perseguir, con la ley en la mano, a los corruptos? Los políticos que aspiran a sucederla son cobardes y profundamente remisos a hacerse cargo ahora de la nave gubernamental, por los riesgos que ello implica, pero esperar hasta 2015 hará que lo que encuentren entonces será muchísimo peor que lo actual y las herramientas de las que dispondrán para enfrentar la situación serán muchos menos poderosas.

A mi modesto entender, sería mucho más útil para el futuro de la nación que ya mismo asumiera un gobierno capaz de plantarse frente al mundo, con instrumentos capaces de generar confianza, y accediera a los mercados de capitales antes que el viento termine de bornear y se ponga de proa a los países emergentes. No es necesario inventar nada, pues ya lo han hecho varios vecinos que, ante drásticos cambios de signo político en su conducción, pusieron en marcha medidas que les permitieron conservar la mirada global favorable a sus economías; me refiero, otra vez, a Chile, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Perú y Brasil.

Es decir, lo urgente es recuperar la seguridad jurídica, traducida en el irrestricto respeto a la ley y a los contratos, puesto que con ella todo será posible y, sin ella, nada lo será. Cuando ésta exista, hasta nosotros mismos miraremos a la Argentina con la vista puesta en sus inmensos recursos y en su capacidad de crear futuro para todos sus habitantes, y volverán nuestros enormes ahorros que hoy se encuentran en colchones y en cuentas en el extranjero.

En cambio, si continuamos en esta senda de decadencia generalizada (moral, social, política, institucional), el país dejará de merecer su misma existencia. Las generaciones venideras nos exigen asumir con coraje y con honestidad la pesadísima tarea de la reconstrucción de una sociedad crispada y enfrentada y de una nación a la que, hace menos de cien años, el mundo entero imaginaba entre las primeras del globo.

La ciudadanía, con estos reclamos unificados, ha comenzado a convocarse para el jueves 13 de marzo, en Plaza de Mayo y en todas las ciudades del país, con la esperanza de que los opositores, finalmente, se pongan los pantalones, asuman los riesgos y dejen de jugar con el futuro común.

BsAs, 2 Feb 14
Enrique Guillermo Avogadro

Desplazamiento del límite con Bolivia





El intendente de Santa Victoria avala el cambio de nacionalidad de los vecinos







El escándalo por la extraña modificación de límites en la frontera argentino boliviana desnuda la ligereza con que se autorizan cambios en la demarcación, desde oficinas ubicadas a miles de kilómetros de distancia y sin evaluar que se trata de cuestiones de soberanía, aunque sean superficies relativamente pequeñas. 


El intendente de Santa Victoria Oeste, Cástulo Yanque, solicitó una entrevista con El Tribuno ayer miércoles a mediodía, aunque luego declinó hacerla sin dar explicaciones. 


Sin embargo, a través de la prensa oficial, Yanque reconoció que hubo un cambio en el límite: el cambio consiste en la instalación de un mojón que no estaba, aunque sostiene que corresponde exactamente con el trazado de 1925.


Ni él ni los funcionarios involucrados exhibieron hasta ahora el instrumento jurídico que autorizó la instalación de un nuevo mojón.

No obstante, opina que lo que dicen los vecinos del lugar y que publicó El Tribuno “es una mentira”.


“Abra de Santa Cruz es un valle y la recta entre los mojones de los cerros pasa por donde ahora está el nuevo hito”, dijo. La precisión de la ubicación de ese mojón, que requiere estudios geodésicos, ¿quién la garantiza?. Yanque no lo dijo y ningún periodista de Casa de Gobierno se lo preguntó.

El otro cambio no es menor: asegura que un grupo de familias salteñas fueron “amablemente” invitadas por las autoridades bolivianas a cambiar de nacionalidad. 


Esa es la información que publicó El Tribuno, aunque los vecinos del lugar niegan que el trato haya sido amable y, además, agregan que hubo amenazas de desalojo. 


El intendente no explicó si durante su gestión el municipio de Santa Victoria controló ese área o estuvo a cargo de la correspondiente alcaldía boliviana.

Tanto el intendente Yanque, como el ministro de Gobierno Eduardo Sylvester repiten el discurso de la Cancillería argentina, que negó el conflicto “a nivel diplomático” pero que nada dijo acerca de las demandas de los vecinos.


Nadie explicó las razones del apuro de Bolivia por correr el mojón. Ni ellos ni la embajada a cargo de Ariel Basteiro, en Bolivia, que ratificó el parte de la Cancillería según el diario oficialista Página 12. Ninguno, tampoco, se trasladó al lugar, de cuya existencia, probablemente, tomaron conocimiento esta semana.

Sería interesante saber qué pensarían Basteiro, Sylvester, Yanque o el canciller Héctor Timerman si mañana les dijeran que dejaron de ser argentinos y les exigieran adoptar otra nacionalidad.


Si era seguro de que se trataba de territorio boliviano desde hace noventa años, queda por explicar las razones por las cuales los habitantes tengan hasta hoy nacionalidad argentina y queda por informar si las autoridades provinciales, hasta ahora, ejercieron o no sus potestades en esta parte del territorio.


Llama la atención la liviandad con que se abordó un problema de soberanía, que contrasta con la postura del gobierno argentino frente a otros conflictos, como Laguna del Desierto o Hielos Continentales, de mayor envergadura que este, pero esencialmente similares.


Es probable que el nuevo mojón corrija un trazado, pero este debe ser el conflicto de límites tratado con mayor frivolidad en la historia diplomática argentina.

El intendente desmintió a los vecinos y negó los hechos afirmando que no es un tema que ocurriese en este último tiempo, sino que se remonta a un tratado firmado en 1925.


El mojón, cabe aclararlo, se instaló hace pocos días.

“El límite internacional entre Argentina-Bolivia está determinado por el Tratado Definitivo de Límites del año 1925. No se ha modificado, ni existe ningún proyecto de hacerlo, el límite internacional como informan erróneamente algunos medios. Entre la República Argentina y el Estado Plurinacional de Bolivia no hay diferencias en materia de límites fronterizos”, sostuvo Cancillería.


Yanque afirmó que desde el gobierno boliviano, se mostraron preocupados por las graves acusaciones que causaron revuelo nacional, y que ‘amablemente habrían ofrecido a los pobladores a adquirir la nacionalidad del país vecino, sin ejercer presiones´.


Ya que es el intendente, ¿por qué no fue a preguntarles a los vecinos, como sí lo hizo El Tribuno?

EL ÚLTIMO TANGO EN ARGENTINA QUE ASUSTA AL MUNDO.

_EL ÚLTIMO TANGO EN ARGENTINA QUE ASUSTA AL MUNDO. Por Homer Ciai (La Repubblica-Italia)_

El banco central está luchando contra unos desesperados bandazos en contra de la devaluación del peso. Sirven  doscientos millones de dólares al día para salvar al país del borde del abismo, de lo mismo que está cayendo otra vez. Volver a la pesadilla de 2001: cancelación por defecto y sangrienta deuda. Desde entonces, mucho ha cambiado: la inversión extranjera ahora busca otro lugar. Hoy Buenos Aires esta aún más solo. 

La entrada al Banco Central en Buenos Aires es un templo de estilo neoclásico de columnas blancas no muy lejos de lugares mucho más cargas del pasado y símbolos: la Plaza de Mayo, la Casa Rosada, la Catedral del episcopado. Es el "microcentro" de la capital argentina, la ciudad. Una red de calles peatonales donde el día es casi imposible caminar sin tropezar con alguien, pero que, después de la puesta del sol está vacío, convirtiéndose en un laberinto muy peligroso para la seguridad del neófito. Es aquí, en el Banco Central,en el que se está librando la última guerra, esta vez en Argentina, la batalla de peso. 

El apoyo a la devaluación de la moneda local está costando a las reservas monetarias del país cerca de 200 millones de dólares al día. Muchos de ellos los están poniendo los funcionarios del Banco en el mercado para evitar el desastre. Pero en este caso, se trata de una guerra ya perdida.

En el campo minado de la batalla financiera Argentina ya ha dejado cerca de $ 4 mil millones de sus reservas en el corto espacio de diciembre y enero, el verano austral en estas partes. Dos meses, máximo tres, dicen los economistas, y cuando el Estado ya no tenga el valor en dólares de la moneda será el choque. 
Cada uno por su lado. Por otro lado basta con ver las cifras. El dólar se intercambia en el mercado oficial controlado a 8 pesos, mientras que en el paralelo "real", libre, sigue creciendo. Eran las once, luego doce, hoy es trece. 60% más. 

Para contener la presión al comienzo de la semana, el Gobierno ha abierto la puerta. Devaluando dólares parcialmente liberadas de compra que fue completamente prohibido a las personas para finales de 2011. No es suficiente.

El vuelo de la moneda es ahora un río embravecido y cualquier persona que intenta salvar a llevar a lugar seguro en monedas fuertes. Así que Argentina ha vuelto a la montaña de carreras como el final de 2001, cuando la crisis cayó en default, la cancelación de la deuda bonos extranjeros (que muchos inversores italianos siguen sufriendo) y en uno de los más fuertes sobre la baja de la historia. El paisaje es todo. La inflación crece (sólo el 4% en enero), el déficit fiscal - es decir, la diferencia entre lo que gasta el estado y la cantidad de premios - también. 

Mientras que los sindicatos se están preparando para la renovación de los contratos que reclaman aumentos superiores al 30%, que es la inflación real de 2013. 

El otro problema que confunde la situación es la imagen de debilidad y confusión del gobierno. Mientras, La presidenta Cristina Kirchner no está. En diciembre, desapareció durante semanas en sus propiedades en la Patagonia, se está recuperando de una operación. Debido a la caída que había formado un hematoma en el cráneo. Regresó a Buenos Aires sólo para ir a La Habana, donde, mientras que su ejecutivo temblaba, se ha fotografiado con Fidel Castro y la esposa del ex líder máximo, Delia Soto del Valle. 

Evitó cuidadosamente la cumbre económica de Davos. Ella esta nerviosa, distraída. Tal vez sería incluso mejor renunciar antes de ser arrastrada por la tormenta.

En la televisión vemos, al secretario de la presidencia, Capitanich, y al ministro de Economía, Axel Kicillof. Tratar de encajar las piezas. 

Quién compra de dólares por temor a la caída del peso es "un traidor a la patria", dicen. "La última devaluación no tendrá ningún efecto sobre los precios" juran. De lo contrario amenazan con multas y sanciones a las tiendas por "especular." 
Pero ahora el círculo es vicioso y nadie sabe realmente qué hacer para revertir la caída a la vuelta de la esquina. Si el Estado gasta sus dólares para apoyar el peso, no tiene con que financiar las importaciones. 

Los supermercados están vacíos, las fábricas se detienen. La escasez de los productos plantea la inflación. 

Nadie vende porque no saben cuánto va a costar mañana lo que tiene. Así que hay historias desde la bahía de distancia de los contenedores del puerto llenos de mercancía  que los importadores no descargan. 

Esperar a no perderse es un problema - dice un analista financiero - es que "de vez en dinero caliente Buenos Aires y en la mano. 

Una familia de clase media que tiene ahorros en pesos no sabe qué hacer cuando ven cómo pierden valor. 
No las pone en letras del Tesoro, porque después del fracaso de 2001 no se fía.

Hasta el día de antes de ayer ni siquiera podía cambiarlos a dólares porque estaba prohibido. Ni siquiera se puede invertir en el mercado inmobiliario, ya que, cuando Cristina decidió que las operaciones de compra de la propiedad deben ser sólo en pesos, nadie vende más. 

La estanflación es una mala palabra. Esto significa estancamiento económico, el crecimiento del PIB no existente con alta inflación. Sin embargo, el destino de la economía argentina a continuara si sus pilotos son capaces de salvarla de la quiebra del impago de dólares a las arcas del Banco Central. 

En última instancia, se trata de un escenario sencillo, el gobierno debería recortar, y gran parte de los costos. Pero no puede, sin encender el país. En esta estrecha y espeluznante situación Capitanich y Kicillof son abandonados por Presidenta. 

Kicillof es un ministro de economía es muy joven. Un poco más de cuarenta años. Él asumió el cargo en diciembre por delante de su rival porque, dicen que ha seducido a Cristina, psicología, adivinanzas. 

Es muy bonito, pero también un poco arrogante. Kicillof es un partidario de Karl Marx. Fue asistente en las conferencias universitarias sobre el valor añadido y el fetichismo de la mercancía. Ahora sería negar al usuario iniciar la economía y la Argentina hasta el "fin del capitalismo." Nuevas tormentas parecen inevitables, aunque la diferencia con 2001 era muy profunda. Esta vez Argentina está solo con sus dramas política coyuntural. 

Se teme un contagio regional, pero nada más. El país de Kirchner ha estado durante mucho tiempo fuera de los mercados de crédito, discute con el FMI y no tiene formas para financiar sus deudas.

Las inversiones extranjeras han ido a Colombia, la nueva joya de la economía sobre el Pacífico. 

Si lo peor está por venir la política ya se mueve para dividir el después de Cristina. Con la esperanza de que no es tan dramática como la que se está perfilando. Las elecciones están muy lejos, en la teoría. El final de 2015. ¿Pero Cristina va llegar? 

Una variable positiva, se argumenta en la capital, que esta vez podría ser el Papa de Argentina. Bergoglio ahora de moda en los periódicos para la portada de Rolling Stone y el dibujo en la que volar como Superman. 

Y hay incluso un aspirante que espera la bendición del Vaticano para embarcarse en la subida a la Casa Rosada. Él es el presidente del Parlamento, Julián Domínguez, que sueña con un movimiento de Solidaridad, Walesa más Wojtyla, para sustituir el país y darle un futuro menos trágico. 

Luego están los que se van. Se triplicó en tan sólo unos meses, el número de argentinos que eligen mover su residencia en el vecino Uruguay. A lo largo de las playas de Punta del Este. Empezaron a intelectuales y artistas como diseñador Maitena, famoso aquí por una deliciosa tira de comics, y el bailarín Julio Bocca. 

Y la tendencia ha ocurrido. Por otra parte ¿por qué alojarse en Buenos Aires, que también será agradable, pero está sucio, peligroso, caótico y de incierto futuro? 
Mucho mejor es el reformista Pepe Mujica del pequeño país. Tal vez aburrido, pero bien cuidado y agradable en el otro lado del Río de la Plata. 
Los que no pueden, y por supuesto, la gran mayoría, aguarda espectante.

El tango argentino es otra montaña rusa de su dinero y nadie puede predecir cuándo y sobre todo cómo bajar.

01 de febrero 2014

Fuente y Tapa: La Repubblica- Italia
http://www.repubblica.it/economia/2014/02/01/news/l_ultimo_tango_dell_argentina_che_spaventa_il_mondo-77391085/

PD:
Traducido del italiano lo mejor que hemos podido. Si algun amigo, ve errores del original y nos puede ayudar en este tema les estariamos profundamente agradecidos. Muchas Gracias
_
Por Homer Ciai (La Repubblica-Italia)_ 
El banco central está luchando contra unos desesperados bandazos en contra de la devaluación del peso. Sirven doscientos millones de dólares al día para salvar al país del borde del abismo, de lo mismo que está cayendo otra vez. Volver a la pesadilla de 2001: cancelación por defecto y sangrienta deuda. Desde entonces, mucho ha cambiado: la inversión extranjera ahora busca otro lugar. Hoy Buenos Aires esta aún más solo. La entrada al Banco Central en Buenos Aires es un templo de estilo neoclásico de columnas blancas no muy lejos de lugares mucho más cargas del pasado y símbolos: la Plaza de Mayo, la Casa Rosada, la Catedral del episcopado. Es el "microcentro" de la capital argentina, la ciudad. Una red de calles peatonales donde el día es casi imposible caminar sin tropezar con alguien, pero que, después de la puesta del sol está vacío, convirtiéndose en un laberinto muy peligroso para la seguridad del neófito. Es aquí, en el Banco Central,en el que se está librando la última guerra, esta vez en Argentina, la batalla de peso. El apoyo a la devaluación de la moneda local está costando a las reservas monetarias del país cerca de 200 millones de dólares al día. Muchos de ellos los están poniendo los funcionarios del Banco en el mercado para evitar el desastre. Pero en este caso, se trata de una guerra ya perdida. En el campo minado de la batalla financiera Argentina ya ha dejado cerca de $ 4 mil millones de sus reservas en el corto espacio de diciembre y enero, el verano austral en estas partes. Dos meses, máximo tres, dicen los economistas, y cuando el Estado ya no tenga el valor en dólares de la moneda será el choque. Cada uno por su lado. Por otro lado basta con ver las cifras. El dólar se intercambia en el mercado oficial controlado a 8 pesos, mientras que en el paralelo "real", libre, sigue creciendo. Era a once, luego doce, hoy es trece pesos, 60% más.

Para contener la presión al comienzo de la semana, el Gobierno ha abierto la puerta. Devaluando, liberando dólares para la compra y que fue completamente prohibido a las personas para finales de 2011. No es suficiente. El vuelo de la moneda es ahora un río embravecido y cualquier persona que intenta salvar a llevar a lugar seguro en monedas fuertes. Así que Argentina ha vuelto a la montaña de carreras como el final de 2001, cuando la crisis cayó en default, la cancelación de la deuda bonos extranjeros (que muchos inversores italianos siguen sufriendo) y en uno de los más fuertes sobre la baja de la historia. El paisaje es todo. La inflación crece (sólo el 4% en enero), el déficit fiscal - es decir, la diferencia entre lo que gasta el estado y la cantidad de premios - también. Mientras que los sindicatos se están preparando para la renovación de los contratos que reclaman aumentos superiores al 30%, que es la inflación real de 2013. El otro problema que confunde la situación es la imagen de debilidad y confusión del gobierno. Mientras, La presidenta Cristina Kirchner no está. En diciembre, desapareció durante semanas en sus propiedades en la Patagonia, se está recuperando de una operación. Debido a la caída que había formado un hematoma en el cráneo. Regresó a Buenos Aires sólo para ir a La Habana, donde, mientras que su ejecutivo temblaba, se ha fotografiado con Fidel Castro y la esposa del ex líder máximo, Delia Soto del Valle. Evitó cuidadosamente la cumbre económica de Davos. Ella esta nerviosa, distraída. Tal vez sería incluso mejor renunciar antes de ser arrastrada por la tormenta. En la televisión vemos, al secretario de la presidencia, Capitanich, y al ministro de Economía, Axel Kicillof. Tratar de encajar las piezas. Quién compra de dólares por temor a la caída del peso es "un traidor a la patria", dicen. "La última devaluación no tendrá ningún efecto sobre los precios" juran. De lo contrario amenazan con multas y sanciones a las tiendas por "especular." Pero ahora el círculo es vicioso y nadie sabe realmente qué hacer para revertir la caída a la vuelta de la esquina. Si el Estado gasta sus dólares para apoyar el peso, no tiene con que financiar las importaciones. Los supermercados están vacíos, las fábricas se detienen. La escasez de los productos plantea la inflación. Nadie vende porque no saben cuánto va a costar mañana lo que tiene. Así que hay historias desde la bahía de distancia de los contenedores del puerto llenos de mercancía que los importadores no descargan. Esperar a no perderse es un problema - dice un analista financiero - es que "de vez en dinero caliente Buenos Aires y en la mano. Una familia de clase media que tiene ahorros en pesos no sabe qué hacer cuando ven cómo pierden valor. No las pone en letras del Tesoro, porque después del fracaso de 2001 no se fía. Hasta el día de antes de ayer ni siquiera podía cambiarlos a dólares porque estaba prohibido. Ni siquiera se puede invertir en el mercado inmobiliario, ya que, cuando Cristina decidió que las operaciones de compra de la propiedad deben ser sólo en pesos, nadie vende más. La estanflación es una mala palabra. Esto significa estancamiento económico, el crecimiento del PIB no existente con alta inflación. Sin embargo, el destino de la economía argentina a continuara si sus pilotos son capaces de salvarla de la quiebra del impago de dólares a las arcas del Banco Central. En última instancia, se trata de un escenario sencillo, el gobierno debería recortar, y gran parte de los costos. Pero no puede, sin encender el país. En esta estrecha y espeluznante situación Capitanich y Kicillof son abandonados por Presidenta. Kicillof es un ministro de economía es muy joven. Un poco más de cuarenta años. Él asumió el cargo en diciembre por delante de su rival porque, dicen que ha seducido a Cristina, psicología, adivinanzas. Es muy bonito, pero también un poco arrogante. Kicillof es un partidario de Karl Marx. Fue asistente en las conferencias universitarias sobre el valor añadido y el fetichismo de la mercancía. Ahora sería negar al usuario iniciar la economía y la Argentina hasta el "fin del capitalismo." Nuevas tormentas parecen inevitables, aunque la diferencia con 2001 era muy profunda. Esta vez Argentina está solo con sus dramas política coyuntural. Se teme un contagio regional, pero nada más. El país de Kirchner ha estado durante mucho tiempo fuera de los mercados de crédito, discute con el FMI y no tiene formas para financiar sus deudas. Las inversiones extranjeras han ido a Colombia, la nueva joya de la economía sobre el Pacífico. Si lo peor está por venir la política ya se mueve para dividir el después de Cristina. Con la esperanza de que no es tan dramática como la que se está perfilando. Las elecciones están muy lejos, en la teoría. El final de 2015. ¿Pero Cristina va llegar? Una variable positiva, se argumenta en la capital, que esta vez podría ser el Papa de Argentina. Bergoglio ahora de moda en los periódicos para la portada de Rolling Stone y el dibujo en la que volar como Superman. Y hay incluso un aspirante que espera la bendición del Vaticano para embarcarse en la subida a la Casa Rosada. Él es el presidente del Parlamento, Julián Domínguez, que sueña con un movimiento de Solidaridad, Walesa más Wojtyla, para sustituir el país y darle un futuro menos trágico. Luego están los que se van. Se triplicó en tan sólo unos meses, el número de argentinos que eligen mover su residencia en el vecino Uruguay. A lo largo de las playas de Punta del Este. Empezaron a intelectuales y artistas como diseñador Maitena, famoso aquí por una deliciosa tira de comics, y el bailarín Julio Bocca. Y la tendencia ha ocurrido. Por otra parte ¿por qué alojarse en Buenos Aires, que también será agradable, pero está sucio, peligroso, caótico y de incierto futuro? Mucho mejor es el reformista Pepe Mujica del pequeño país. Tal vez aburrido, pero bien cuidado y agradable en el otro lado del Río de la Plata. Los que no pueden, y por supuesto, la gran mayoría, aguarda espectante. El tango argentino es otra montaña rusa de su dinero y nadie puede predecir cuándo y sobre todo cómo bajar. 01 de febrero 2014 Fuente y Tapa: La Repubblica- Italiahttp://www.repubblica.it/economia/2014/02/01/news/l_ultimo_tango_dell_argentina_che_spaventa_il_mondo-77391085/ PD: Traducido del italiano lo mejor que hemos podido. Si algun amigo, ve errores del original y nos puede ayudar en este tema les estariamos profundamente agradecidos. Muchas Gracias