Se trata de una medida que goza de éxito en países Europa y contribuye no sólo al ahorro energético, sino a la promoción de criterios de sustentabilidad vinculados al bienestar de las personas. Ayer se firmó un importante acuerdo entre Nación y la Provincia de Santa Fe para que se desarrolle una prueba piloto en 500 viviendas de Rosario.
Durante
la mañana de ayer, en la Sede de Gobernación en Rosario, Santa Fe, se
llevó a cabo el importante evento titulado ‘Jornada de Eficiencia
Energética en Usos Finales’ que convocó al ministro de Energía y
Minería, Juan José Aranguren, al gobernador provincial, Miguel Lifschitz; la Intendenta de Rosario, Mónica Fein, y académicos de Colegios Profesionales.
El
propósito del encuentro tuvo como eje central la rúbrica de un Acta
Acuerdo de colaboración mutua en políticas de eficiencia energética. En
principio se impulsará la implementación de una prueba piloto de
Certificación de Eficiencia Energética en 500 viviendas de la Ciudad de
Rosario.
Se trata de una medida que empezará a funcionar a partir
de marzo del próximo año y consta en establecer etiquetados de
eficiencia energética en hogares, tal como se hace con los
electrodomésticos, como heladeras o lavarropas.
De este modo, el
usuario podrá conocer la eficiencia energética de su vivienda y detectar
oportunidades de mejoras. Que la certificación de una vivienda esté
mejor calificada no sólo quiere decir menor consumo eléctrico sino mayor
calidad de vida de quien la habite.
En países de Europa, como
España o Alemania, hace años que funciona la medida y se trata de un
parámetro a tener en cuenta a la hora de comprar o alquilar un inmueble.
En diálogo con energiaestrategica.com, Verónica Geese,
secretaria de Energía de Santa Fe, quien se encargó de la apertura de
la jornada, contó que la propuesta surgió desde la provincia y fue
llevada a la Subsecretaría de Ahorro y Eficiencia Energética, dirigida
por Andrea Heins, donde se “encontró una muy buena respuesta”.
La
funcionaria explicó que la iniciativa no es nueva en Santa Fe, sino
que hace 2 años se presentó un proyecto en la legislatura provincial
pero no fue tratado y quedó sin estado parlamentario.
“Es cierto
que la señal precios (en las tarifas) no era la adecuada. Las tarifas no
generaban una propensión a pensar que esto podía ser fácilmente tomado
por la ciudadanía”, observó Geese justificando la parálisis de la
medida. “Hoy el momento es propicio”, destacó la funcionaria.
Por
su parte, Aranguren entendió que esta medida contribuirá a tomar
conciencia sobre el consumo y a ahorrar energía, por lo que resaltó: “La
forma más barata de generar energía es a partir del ahorro”. “Durante
muchos años enfocamos a la Argentina desde el lado de la producción: de
hacer más generación sin preocuparnos por el otro lado de la ecuación
energética, como la demanda”, criticó.
“Tenemos una oportunidad en
el cambio de conducta del consumo de lograr que las tarifas sean más
bajas porque vamos a lograr una conciencia en la población que permita
que el poder adquisitivo alcance para no solo pagar la energía que
consumimos sino mejorar nuestra calidad de vida”, valoró el funcionario
nacional y subrayó: “Energías renovables, ahorro y eficiencia energética
no son antónimos, son complementos de una misma política que a nivel
nacional, provincial y municipal empezamos a llevar a cabo”.
Hay equipo
Al
darse un escenario propicio para la certificación de viviendas en
materia de eficiencia energética, se conformó una mesa de trabajo
integrada por el Ministerio de Energía y Minería de la Nación, la
Secretaría de Estado de la Energía de Santa Fe, el Instituto Nacional de
Tecnología Industrial (INTI), la Comisión Nacional de Energía Atómica
(CNEA) y el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM).
En
sólo 4 meses de funcionamiento de esta mesa de trabajo, dada la
voluntad y capacidad técnica del grupo, permitió que se desarrollen los
criterios básicos para que ya se ponga en marcha esta prueba piloto.
“Cuando
empezamos a plantearnos la propuesta, comenzamos a ver que había varios
grupos con mucha experiencia, mucho conocimiento y mucho trabajo
realizado, y lo aprovechamos sinergizando estos equipos”, justificó la
subsecretaria de Eficiencia Energética Heins durante su discurso en la
jornada.
En diálogo con este medio, la funcionaria señaló que la
idea de esta prueba piloto será “identificar en Rosario qué barreras o
dificultades se encuentran en la implementación de campo”.
“La
normativa está muy estudiada, se basa en la directiva europea, pero
siempre en la bajada concreta aparecen algunos inconvenientes que
queremos identificar con esta prueba. Una vez que esté aplicada,
queremos replicarla en otras ciudades”, manifestó Heins al tiempo que
aseguró que ya “hay diálogos con otras provincias” para extender la
medida.
La estrategia del etiquetado
Uno de los referentes de la mesa de trabajo es Roque Stagnitta, asesor técnico de la Secretaría de Estado de la Energía de Santa Fe.
El
joven ingeniero, que cuenta con una magistratura en Energías
Renovables, Eficiencia Energética y Generación Distribuida, durante la
jornada estableció cuáles son los objetivos de esta certificación de
eficiencia energética en viviendas: “Construir una herramienta objetiva
que hable de qué tan eficiente es una vivienda a la hora de realizar una
operación del mercado inmobiliario”.
Para ello, Stagnitta explicó
que se propone: definir un instrumento técnicamente sólido, legalmente
reconocido e institucionalizado y fácilmente adoptable por el mercado.
Para ello considera que será necesario establecer una etiqueta que estime el consumo anual de energía
primaria, quedando delimitados los usos de: climatización en invierno, climatización en verano, producción de agua caliente sanitaria e iluminación.
primaria, quedando delimitados los usos de: climatización en invierno, climatización en verano, producción de agua caliente sanitaria e iluminación.
Además se considerará si hay aportes de energías
renovables y, fundamentalmente, brindará una información en la etiqueta
de estrategias pasivas, es decir, por qué un hogar tiene o no un buen
desempeño y qué posible mejora se le puede realizar.
Para un
impacto deseado en el mercado, el ingeniero reconoció que la
certificación deberá ser transparente, tener una trazabilidad de todo el
proceso y establecer de manera clara cuáles son las hipótesis en
función de donde se hacen cálculos para llegar a estos indicadores.
“Este
acuerdo tiene que ver con el futuro, con nuevos paradigmas y con
cambiar el modelo de uso de los recursos energéticos”, destacó el
gobernador de Santa Fe Lifschitz.
FUENTE: http://www.energiaestrategica.com
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